El Servicio Geológico Colombiano (SGC) atribuyó el reciente incremento de la actividad sísmica en el país a la permanente interacción de las placas tectónicas de Nazca, Sudamericana y Caribe, y reportó una secuencia de más de 200 eventos registrados en Chaparral, Tolima, desde la madrugada del domingo 20 de septiembre. La directora de Geoamenazas del SGC, Mónica Arcila, explicó que estos movimientos, superficiales y con profundidades menores a 30 kilómetros, se deben a la reacomodación de rocas y a la transferencia de esfuerzos tras un terremoto previo ocurrido el 10 de agosto de 2026.
La Red Sismológica Nacional contabilizó más de 200 eventos en la secuencia de Chaparral, de los cuales diez superaron magnitud 4, siendo la máxima registrada de 4,2. Arcila precisó que estos sismos se producen en la placa superior, es decir, en la corteza donde se asienta Colombia, mientras que el terremoto del 10 de agosto se originó en la placa oceánica que se subduce bajo el occidente del país. La actividad sísmica, aunque no siempre es percibida por la población, continúa manifestándose incluso cuando no se reportan temblores sentidos.
Las causas tectónicas de la secuencia sísmica
Según la directora de Geoamenazas, después de un sismo grande se genera una transferencia de esfuerzos que obliga a las rocas y a las placas a reacomodarse. «El sismo del 10 de agosto se originó en una placa tectónica, un bloque de la corteza oceánica que se está metiendo debajo del occidente de Colombia, de Sudamérica. Y la sismicidad que hemos registrado tanto en el Chocó como ahora en el Tolima se está produciendo en la placa superior, o sea, en donde está Colombia, que está encima de la placa que rompió el 10 de agosto», explicó Arcila. La experta señaló que, dependiendo de la distancia entre las zonas de ruptura, un movimiento puede influir o no en otra área: «Si están lo suficientemente cerca, pues van a caer varias o pues, si ya está el espaciamiento entre ellas, pues es lo suficientemente amplio, pues no lo alcanzará a afectar».
«Después de un sismo grande hay una transferencia de esfuerzos; las rocas y las placas requieren reacomodarse»
Mónica Arcila, directora de Geoamenazas del Servicio Geológico Colombiano
Mitos y preparación ante la actividad sísmica
El SGC descartó categóricamente cualquier relación entre el fenómeno de El Niño, las sequías o el calor extremo y la ocurrencia de sismos. Arcila calificó estas creencias como mitos populares: «Eso hace parte como de los mitos y en muchas de nuestras regiones se suele asociar que cuando hay calor extremo, pues es porque va a temblar. Entonces no hay ninguna correlación que nos permita hacer esa inferencia y se queda en eso, en historias y en creencias populares». La funcionaria enfatizó que los sismos no pueden predecirse ni evitarse, por lo que la preparación debe centrarse en reducir vulnerabilidades: «Los sismos, no hay forma después de contenerlos, de evitar que sucedan, lo que necesitamos es prepararnos muy bien y prepararnos desde ver cómo logramos reducir nuestras vulnerabilidades, cómo podemos hacer algunas mejoras en nuestras viviendas, en nuestros sitios para buscar que las cosas que puedan caer, que puedan fallar en caso de un movimiento fuerte, no nos lesionen o no pongan en riesgo la vida». Colombia, ubicada en la esquina noroccidental de Sudamérica donde convergen las placas de Nazca, Sudamericana y Caribe, se mantiene como un país sísmicamente activo, y la Red Sismológica Nacional continúa monitoreando de forma permanente cualquier novedad en las diferentes regiones del territorio.










