Habrá menos precipitaciones, pero persiste el riesgo de emergencias
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres emitió la Circular 085 con 38 acciones de prevención y preparación para las regiones Andina, Caribe y Pacífica. Aunque se prevén lluvias por debajo de los promedios históricos entre octubre y diciembre, la entidad advierte sobre posibles lluvias intensas y de corta duración, crecientes súbitas, inundaciones, avenidas torrenciales y movimientos en masa

La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) emitió la Circular 085 del 18 de septiembre, mediante la cual establece lineamientos de prevención y preparación para la segunda temporada de lluvias de 2026, que se presenta principalmente en las regiones Andina, Caribe y Pacífica y que este año estará marcada por la evolución del fenómeno de El Niño.
De acuerdo con la información del IDEAM citada por la UNGRD, durante julio y agosto se registró un marcado déficit de lluvias en amplios sectores de estas regiones, situación que se prolongó durante las primeras semanas de septiembre. A este escenario se sumaron temperaturas máximas históricas en sectores de Tolima, Risaralda, Antioquia, Cesar, La Guajira y Norte de Santander.
Las proyecciones de los organismos internacionales de monitoreo climático señalan, además, que El Niño podría continuar consolidándose durante las próximas semanas y alcanzar su mayor intensidad hacia finales de 2026. La UNGRD prevé que este comportamiento se traduzca en una disminución de las lluvias y un aumento de las temperaturas en buena parte del territorio nacional.
Sin embargo, menos lluvia no significa ausencia de riesgo. La entidad advierte que durante la temporada pueden presentarse lluvias intensas y de corta duración, acompañadas de tormentas eléctricas, capaces de generar emergencias localizadas.
La situación adquiere especial relevancia en las zonas que recientemente han sido afectadas por incendios forestales. La pérdida de cobertura vegetal y las alteraciones en la capacidad de infiltración del suelo pueden favorecer la escorrentía, la erosión y el arrastre de materiales, aumentando la posibilidad de crecientes súbitas, avenidas torrenciales y movimientos en masa.
Por esta razón, la UNGRD hizo un llamado a gobernadores, alcaldes, autoridades ambientales y coordinadores departamentales y municipales de gestión del riesgo para que fortalezcan de inmediato sus planes de prevención, preparación y respuesta. También pidió a las entidades públicas y privadas reforzar sus planes de gestión del riesgo de desastres conforme a los parámetros establecidos en el Decreto 2157 de 2017.

Entre las 38 acciones contempladas en la Circular 085 se encuentran la actualización de los escenarios municipales y departamentales de riesgo por movimientos en masa, inundaciones, crecientes súbitas, avenidas torrenciales y vendavales; el monitoreo de cuencas y microcuencas; y la identificación e intervención de puntos críticos. La UNGRD señala que estos análisis deben considerar especialmente la posibilidad de lluvias intensas sobre terrenos afectados por incendios forestales.
La entidad pidió finalmente a los integrantes del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SNGRD)adelantar las acciones necesarias de conocimiento, reducción y manejo del riesgo para proteger a las comunidades y sus medios de vida.
Un mensaje especialmente relevante para Caldas y el Eje Cafetero: el hecho de que el pronóstico apunte a menores acumulados de lluvia no permite bajar la guardia, particularmente en territorios donde los incendios forestales hayan dejado suelos expuestos y susceptibles a erosión y movimientos de tierra.
Fuente: UNGRD










