Quedar terceros, detrás de Corea del Norte y España, dos naciones que han conquistados diez títulos del mundo en las categorías Sub 17 y Sub 20, y que mañana disputan la final, ponen al país un escalón más arriba dentro del panorama orbital
Una gesta que igualó y hoy superó lo alcanzado por la selección femenina de fútbol hace 16 años en Alemania

@lafcfem
Hay gestas deportivas que desbordan cualquier adjetivo y se instalan de inmediato en la mitología popular. Lo que acaba de firmar la Selección Colombia Femenina Sub-20 en el césped de Bielsko-Biała no fue un simple partido de fútbol: fue una sinfonía de resistencia, fe ciega y coraje que desafió a la lógica, a los fantasmas de la tanda de penales y al libreto europeo. Colombia superó a Italia en una definición agónica desde los doce pasos y se colgó, por primera vez en toda su historia, la medalla de bronce de una Copa Mundial Femenina de la FIFA.
La tarde polaca empezó cuesta arriba, con ese sabor amargo de los golpes tempraneros. Durante los primeros 45 minutos, la Azzurra impuso su orden táctico y se marchó al descanso con una ventaja de
0-1 que amenazaba con repetir la desilusión del cuarto lugar vivido en Alemania 2010. Pero este equipo, forjado en el barro de la desconfianza y la resiliencia, tenía guardada su cuota de rebeldía.
Hay gestas deportivas que desbordan cualquier adjetivo y se instalan de inmediato en la mitología popular. Lo que acaba de firmar la Selección Colombia Femenina Sub-20 en el césped de Bielsko-Biała no fue un simple partido de fútbol: fue una sinfonía de resistencia, fe ciega y coraje que desafió a la lógica, a los fantasmas de la tanda de penales y al libreto europeo. Colombia superó a Italia en una definición agónica desde los doce pasos y se colgó, por primera vez en toda su historia, la medalla de bronce de una Copa Mundial Femenina de la FIFA.
La tarde polaca empezó cuesta arriba, con ese sabor amargo de los golpes tempraneros. Durante los primeros 45 minutos, la Azzurra impuso su orden táctico y se marchó al descanso con una ventaja de 0-1 que amenazaba con repetir la desilusión del cuarto lugar vivido en Alemania 2010. Pero este equipo, forjado en el barro de la desconfianza y la resiliencia, tenía guardada su cuota de rebeldía.
En la segunda mitad, la ‘Tricolor’ salió a comerse el terreno. El premio llegó con un grito de desahogo: Sintia Cabezas, la talentosa delantera del Olympique de Marsella, clavó el 1-1 para emparejar las cargas y desatar la locura cafetera. A partir de allí, el compromiso fue un toma y dame de revoluciones máximas. Si Colombia se mantuvo de pie en el vendaval italiano, fue gracias a la figura colosal de Luisa Agudelo. La portera del San Diego Wave se vistió de ángel guardián y, en tres intervenciones providenciales que desafiaron las leyes de la física, ahogó el grito de gol europeo para forzar treinta minutos extenuantes de tiempo extra.
Los 120 minutos concluyeron con el silbato final y el marcador intacto. La gloria mundialista quedaba reservada para la ruleta rusa de los doce pasos.

De estar al borde del abismo a la resurrección
La tanda de penales arrancó con tintes de tragedia para el seleccionado patrio. La tensión congeló las piernas:
- Primer cobro: María Fernanda Viáfara (Millonarios) vio cómo su disparo se marchaba desviado.
- Italia no perdonó en sus primeros turnos.
- Tercer cobro: Lina Arboleda (Millonarios) erró su remate. Con dos cobros desperdiciados y una desventaja de dos goles, el abismo parecía inminente.
Allí, cuando no quedaba margen de error y el bronce parecía esfumarse, emergió la mística. En el cuarto cobro italiano, la presión hizo mella y la pelota se estrelló contra el vertical derecho de Agudelo. Había vida.
Acto seguido, María José Torres (Independiente Medellín) asumió la responsabilidad del quinto turno colombiano con una frialdad de hierro: remate impecable a la red. El destino quedaba en las manos enguantadas de la número uno nacional. Luisa Agudelo voló hacia su costado derecho, manoteó el quinto remate de las italianas y firmó el empate milagroso. Serie igualada a dos y muerte súbita.
El vuelo hacia la eternidad
En el sexto cobro, la juvenil Mercedes Martínez (Fortaleza) tomó el balón como si jugara en el patio de su casa. Carrera decidida y disparo seco, inatajable, al palo derecho de la guardameta europea para poner a Colombia 3-2 arriba.
Llegó el turno definitivo para Italia. Mismo palo, misma protagonista y un libreto calcado para la posteridad: Luisa Agudelo leyó la trayectoria, se impulsó en una volada espectacular hacia su mano derecha, desvió el balón y selló la gloria. Lágrimas, abrazos sobre el césped y un país entero que salta de júbilo.
Atrás quedaron las críticas, las dudas de la previa y los pronósticos que no daban un peso por este grupo antes de viajar a Polonia. La Selección Colombia Femenina Sub-20 cierra su participación en la Copa del Mundo con una sola derrota —ante la maquinaria de Corea del Norte— y con una medalla de bronce que brilla como oro puro en el pecho de veintiuna guerreras. Colombia es, con honores y por derecho propio, la tercera mejor selección del planeta.
Gran logro y alegría para una generación que está llamada a protagonizar el recambio en la Selección Colombia de mayores y a dar el salto de calidad que lleve al país a estar al mismo nivel de los grandes de las grandes del fútbol femenino mundial
sos/










