Un fuerte vendaval azotó el municipio de Dabeiba, en el occidente de Antioquia, causando daños en catorce viviendas y afectando cultivos de café en seis veredas, sin que se reportaran personas lesionadas. La emergencia, ocurrida en los últimos días, dejó a trece familias damnificadas en las veredas Palmichales, Toro, El Rodeo y Antadó, mientras que una familia adicional resultó afectada en Llanogrande y Chimiadó. El sector de Antadó fue el más golpeado por el fenómeno climático, que levantó o deterioró techos, dañó enseres domésticos y perjudicó las siembras de café, principal actividad económica de la zona.
De acuerdo con Camilo Velásquez, integrante del equipo de gestión del riesgo de Dabeiba, las principales afectaciones se concentraron en la pérdida de cubiertas de las viviendas, así como en enseres y cultivos de café. Los vientos, que tomaron por sorpresa a los residentes, causaron daños considerables en las estructuras, y en algunos casos los techos quedaron prácticamente destruidos. La Alcaldía local inició de inmediato la evaluación de los inmuebles y confirmó que cuenta con recursos propios suficientes para atender la emergencia inicial, por lo que, por ahora, no ha solicitado apoyo al Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Antioquia (Dagran).
Daños y testimonios
Un campesino de la región, en testimonio recogido por Blu Radio, describió la magnitud de los daños en su vivienda:
«Así quedó el techo, desmantelado en más de un 95%»
Campesino afectado
Camilo Velásquez también se refirió a la situación general de las zonas afectadas:
«Las principales afectaciones son pérdida de cubiertas, enseres y afectaciones en cultivos de café»
Camilo Velásquez, integrante de gestión del riesgo de Dabeiba
La administración municipal tiene previsto entregar asistencia humanitaria el próximo lunes 28 de septiembre, con recursos propios, para apoyar a las familias afectadas. Mientras tanto, las autoridades continúan verificando el estado de cada vivienda para definir las necesidades específicas, especialmente en las veredas Llanogrande y Chimiadó, donde se reportaron daños en cubiertas y hojas de eternit. El café, sustento de estas comunidades campesinas, sufrió pérdidas que se suman a los estragos del vendaval en una región que aún se recupera de los embates climáticos.










