Octubre se convierte en la última ventana del año para quienes aún no han tenido la oportunidad de presenciar el majestuoso espectáculo de las ballenas jorobadas en el Pacífico colombiano. La temporada de avistamiento, que se extiende de julio a octubre, llega a su recta final, concentrando la actividad en destinos como Nuquí, el Parque Nacional Natural Utría, el Parque Nacional Natural Gorgona y Bahía Málaga, según información del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y Parques Nacionales Naturales de Colombia.
Cada año, alrededor de tres mil ballenas jorobadas, también conocidas como yubartas, realizan una migración de miles de kilómetros desde las frías aguas cercanas a la Antártida hasta las cálidas costas del Pacífico colombiano. El objetivo principal de este viaje es la reproducción, el parto y el cuidado de las crías, que nacen sin la capa de grasa necesaria para soportar las temperaturas polares, por lo que las aguas tropicales resultan esenciales para su supervivencia.
Normas para un avistamiento responsable
La Dirección General Marítima, como autoridad reguladora, y el Gobierno nacional, a través de una Circular Conjunta de carácter orientador, han establecido una serie de normas para que la observación de estos cetáceos se realice sin perturbarlos. Las embarcaciones autorizadas deben respetar un tiempo máximo de observación de treinta minutos cuando navegan solas, que se reduce a quince minutos si hay varias naves en la zona, con un límite de tres embarcaciones simultáneas. La aproximación debe hacerse con un ángulo de cuarenta y cinco grados respecto a la mitad posterior del animal, y al retirarse, la velocidad máxima de alejamiento es de diez kilómetros por hora, equivalentes a cinco nudos.
La llegada y permanencia de las ballenas varía cada año, por lo que el avistamiento depende de las condiciones del día y los desplazamientos de los grupos. Durante las salidas es posible observar conductas como saltos, golpes de aletas e interacciones entre adultos y crías, sin que exista un horario fijo para estos comportamientos. Nuquí, rodeado de playas y selva tropical, es un punto de partida para salidas donde se pueden ver tanto ejemplares adultos como ballenatos. El Parque Nacional Natural Utría y el Parque Nacional Natural Gorgona son áreas reconocidas para la observación, mientras que Bahía Málaga, en el Valle del Cauca, ofrece alternativas de navegación para avistar cetáceos. Se recomienda que los prestadores de servicios estén inscritos y cuenten con las licencias de navegación otorgadas por la Dirección General Marítima.










