En un operativo conjunto entre tropas de la Novena Brigada del Ejército Nacional y el CTI de la Fiscalía General de la Nación, fue destruido de manera controlada un depósito clandestino de material de guerra en la vereda Estambul, zona rural del municipio de Teruel, Huila. El hallazgo se produjo cuando los uniformados localizaron, ocultos entre una canasta y varios costales dentro de un zanjón conectado a una alcantarilla, un importante arsenal que incluía 36 granadas artesanales de 60 milímetros, las cuales habían sido adaptadas para ser empleadas mediante sistemas aéreos no tripulados, conocidos popularmente como drones.
Además de las granadas, el depósito clandestino contenía 12 detonadores eléctricos sin cebar, 36 octavos de pentolita, 36 espoletas, 107 metros de cordón detonante, así como elementos de mecha de seguridad y metralla. De acuerdo con inteligencia militar, este material pertenecería presuntamente a la estructura Ismael Ruiz, y su destrucción busca evitar que fuera utilizado en ataques con drones contra la Fuerza Pública o la población civil. La modalidad de emplear estos artefactos explosivos mediante drones permite a los grupos armados ilegales transportar la carga a distancia sin que el operador se encuentre en el punto del ataque, lo que representa un desafío adicional para las autoridades.
Riesgo para la población y operación contra depósitos ilegales
El coronel Jhon Carlos Agudelo Acuña, comandante encargado de la Novena Brigada, confirmó el hallazgo y explicó que la presencia de este material representaba un riesgo latente tanto para los habitantes del sector como para las unidades militares que desarrollan operaciones en el departamento del Huila. «En el lugar fueron halladas 36 granadas de 60 milímetros de fabricación artesanal, adaptadas para su empleo mediante sistemas aéreos no tripulados (UAS)», señaló el oficial, quien destacó que el operativo hace parte de las acciones permanentes que adelanta la Novena Brigada contra los depósitos ilegales de material bélico en la región.
«En el lugar fueron halladas 36 granadas de 60 milímetros de fabricación artesanal, adaptadas para su empleo mediante sistemas aéreos no tripulados (UAS)»
Coronel Jhon Carlos Agudelo Acuña, comandante encargado de la Novena Brigada
El reporte militar no informó sobre capturas ni entregó detalles sobre las personas que habrían almacenado el material, y tampoco se precisó desde cuándo permanecía el depósito en ese lugar ni si estaba destinado a una acción específica en el corto plazo. Pese a ello, el Ejército destacó la importancia de la información suministrada por la comunidad, un factor que resultó clave para que las tropas lograran ubicar el escondite. Las autoridades consideran que con la destrucción controlada de estos explosivos se logró reducir una amenaza potencial en la zona rural de Teruel, donde la presencia de estos arsenales ilegales mantenía en vilo a la población.










