La paradoja laboral de Manizales: baja informalidad, freno juvenil y la sombra estadística del sismo

Manizales mantiene la menor informalidad laboral del país, pero enfrenta retos en empleo juvenil. Fuente: Javier Ghersi / Getty Images
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La capital caldense mantiene la tasa de informalidad más baja de Colombia

Sin embargo, casi 9.000 personas pasaron a la inactividad en un trimestre marcado en su tramo final por la emergencia del 10 de agosto

El mercado laboral en Manizales atraviesa un momento de contrastes. De acuerdo con el primer reporte de empleo del DANE bajo la nueva administración nacional (trimestre junio-agosto 2026), la ciudad sigue siendo un escudo contra la precariedad: solo el 34% de sus trabajadores son informales, consolidándose como la capital que más protege las garantías laborales y los aportes sociales en el país.

Pero esa red de seguridad para quienes ya están ocupados choca con la barrera de entrada para quienes buscan ubicarse. La tasa de desempleo en la ciudad subió al 8,7% (0,4 puntos porcentuales más que hace un año), revelando un enfriamiento en la generación de nuevos puestos.

La principal alerta que deja este reporte se centra en dos frentes locales:

  1. Fuga hacia la inactividad: Cerca de 8.900 manizaleños salieron por completo de la fuerza laboral frente al 2025. Es decir, se cansaron de buscar empleo o se dedicaron a otras labores no remuneradas.
  2. El «cuello de botella» juvenil: Mientras el desempleo general se mantiene en un solo dígito, la desocupación para los jóvenes de 15 a 28 años ronda estructuralmente el 15%. Los jóvenes están absorbiendo el golpe inicial del enfriamiento económico.

El factor del 10 de agosto: una radiografía en desarrollo

Las cifras de este trimestre esconden un fenómeno atípico para la región. El reporte abarca hasta agosto, mes en el que Caldas enfrentó el sismo de 7.4 Mw con epicentro en San José del Palmar. Aunque el impacto sobre la infraestructura, la movilidad y la dinámica comercial fue evidente, la estadística del DANE lo absorbe de manera parcial y amortiguada.

Al tratarse de un trimestre móvil (junio-agosto), la medición diluye el impacto de la emergencia, pues solo alcanzó a recoger las últimas tres semanas posteriores al movimiento telúrico. Técnicamente, muchos trabajadores de locales que cerraron preventivamente por revisiones estructurales o toques de queda no entraron de inmediato a la lista de desocupados; el DANE los clasifica como «ocupados ausentes» si mantienen su vínculo laboral.

Sin embargo, el coletazo del sismo sí parece asomarse en un indicador crítico: la fuga hacia la inactividad. Cerca de 8.900 manizaleños salieron por completo de la fuerza laboral frente al 2025. Ante la contingencia, las prioridades de atención familiar o los daños locativos, una porción de ciudadanos pausó la búsqueda de empleo. El verdadero peso de la emergencia sobre el mercado laboral se terminará de medir con nitidez en los próximos dos reportes (julio-septiembre y agosto-octubre).

El «cuello de botella» juvenil y el escenario nacional

Mientras el comercio y los servicios locales digieren los efectos de la contingencia, el reto estructural en Manizales sigue siendo la población de 15 a 28 años. La desocupación en este segmento ronda el 15%. Los jóvenes están absorbiendo el primer golpe del freno económico.

Esta dinámica local es el reflejo de un escenario nacional que también se contrae. En toda Colombia, el desempleo trepó al 9,4% en el inicio del nuevo gobierno, dejando a 2,4 millones de colombianos desocupados. La economía destruyó cerca de 126.000 empleos en el último año, con la industria manufacturera liderando las caídas (240 mil puestos menos), mientras que el comercio operó como el gran salvavidas nacional al generar 150.000 nuevos empleos.

Para las autoridades y gremios en Caldas, el panorama exige una articulación inmediata. Las estrategias de reactivación y las alianzas para el empleo tendrán que enfocarse simultáneamente en la inserción de los jóvenes y en la estabilización de los sectores afectados por el remezón de agosto.

Ante esto, gremios como la ANDI y entidades como Confa y el SENA han acelerado la activación de microrruedas de empleo locales para frenar la pérdida de estos 3.800 puestos de trabajo que registró la ciudad en el último año.

El coletazo de una economía nacional que se enfría

Lo que ocurre en Manizales es el reflejo de un escenario nacional que empezó a contraerse. Las cifras globales del DANE para agosto de 2026 muestran que el desempleo en Colombia trepó al 9,4%, dejando a 2,4 millones de colombianos desocupados.

En total, la economía del país destruyó cerca de 126.000 empleos en el último año. El sector más golpeado fue la industria manufacturera, que dejó salir a más de 240 mil trabajadores en todo el territorio nacional, sumado a caídas en el agro y el entretenimiento.

A nivel país, el comercio fue el gran salvavidas de este arranque de gobierno, generando 150.000 nuevos empleos y evitando que la tasa de desocupación escalara a los dos dígitos.

Fuente: DANE

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