El Ejército de Liberación Nacional (ELN) hostigó con drones y fusiles la estación de Policía del municipio de Nóvita, en el departamento del Chocó, sin que se reportaran uniformados lesionados o fallecidos. El ataque ocurrió el miércoles 30 de septiembre aproximadamente a las 10:30 de la mañana, cuando al menos seis granadas de fragmentación lanzadas desde drones cayeron sobre la infraestructura policial, mientras que un grupo armado también disparaba con fusiles de largo alcance. Así lo confirmó el coronel Edwin Uriel Cárdenas León, comandante de la Decimoquinta Brigada del Ejército Nacional, quien en declaraciones a El Tiempo aseguró que no hay información sobre bajas entre los uniformados que se encontraban en el lugar.
De acuerdo con el oficial, una unidad del Batallón Julio Londoño respondió con armas de dotación para alejar a los subversivos, quienes huyeron del sector tras el intercambio de disparos. El coronel Cárdenas León también manifestó que uno de los artefactos lanzados desde los drones habría caído en una vivienda aledaña a la estación de Policía, la cual quedó destruida como consecuencia de la explosión. Videos difundidos en redes sociales registraron detonaciones continuas en el municipio, mientras que las autoridades desplegaron un dispositivo de seguridad tras el hostigamiento para prevenir nuevos ataques.
Segundo ataque en menos de 24 horas
Esta acción armada se produjo apenas un día después del hostigamiento contra la estación de Policía de Condoto, también en el Chocó, que dejó a un uniformado herido. En aquella ocasión, tres granadas lanzadas con drones explotaron en las inmediaciones del puesto policial, y el comandante de la estación resultó con lesiones en el cuello y perdió un dedo. En ambos casos, las autoridades atribuyen la autoría al ELN, que mantiene una fuerte presión sobre la fuerza pública en la región.
El recrudecimiento de las acciones armadas en el Chocó se enmarca en la disputa territorial que sostienen grupos armados como el ELN y las disidencias de las extintas Farc, que amenazan a las comunidades afrodescendientes e indígenas con desplazamientos y confinamientos. La Defensoría del Pueblo reportó 111 casos de desplazamiento forzado entre enero y agosto de 2026, que afectaron a 23.931 personas, mientras que en el mismo lapso de 2025 se registraron 83 eventos y más de 80.000 víctimas. El Cauca ocupa el primer lugar con más de 6.700 personas desplazadas, seguido de Norte de Santander con 4.350, Antioquia con 3.150, Nariño con 2.550 y Magdalena con 1.900.
El informe del ente defensorial también revela que 20 comunidades afrodescendientes y 20 indígenas fueron afectadas por desplazamientos masivos, y se presentaron 63 eventos de confinamiento que restringieron la movilidad de 80.369 personas, cifra que contrasta con los 68 casos reportados durante 2025. La situación humanitaria en regiones como el Chocó sigue siendo crítica, pues la presencia de los grupos armados y los ataques con drones contra la infraestructura estatal profundizan la crisis que viven los habitantes de este departamento del Pacífico colombiano.










