La Corporación Autónoma Regional (CAR) de Cundinamarca iniciará durante las próximas dos semanas una revisión exhaustiva de las concesiones de agua otorgadas a empresas en 35 municipios de Cundinamarca y Boyacá, con la facultad de reducir caudales o suspender temporalmente captaciones para priorizar el consumo humano ante la escasez hídrica que afecta la región. Así lo anunció el director de la entidad, Alfred Ignacio Ballesteros, quien explicó que la medida responde a la menor disponibilidad del recurso hídrico y a que cerca del 33 por ciento del territorio bajo jurisdicción de la CAR presenta dificultades de abastecimiento.
La revisión estará a cargo de las 14 direcciones regionales de la corporación, que realizarán aforos, visitas de campo e informes técnicos para determinar la situación de cada empresa que capta agua de ríos, quebradas y nacimientos en zonas de estrés hídrico. Ballesteros fue enfático al señalar que la prioridad será garantizar el abastecimiento humano por encima de cualquier uso productivo, y advirtió que las restricciones podrían mantenerse incluso después de que termine el fenómeno de El Niño, dependiendo de la evolución de las lluvias y los niveles de las fuentes de agua.
Prioridad al consumo humano y llamado a la responsabilidad empresarial
El director de la CAR fue claro sobre el alcance de la medida, que no implica un cierre general de las actividades productivas, pero sí una evaluación caso por caso. «Vamos a empezar a limitarles los caudales, a reducirlos en algunos casos y, en algunos otros, a suspenderlos de forma total, porque es nuestra obligación garantizar que la prioridad del uso del agua sea para consumo humano», afirmó Ballesteros, citado por Blu Radio. No obstante, la entidad distinguirá entre las empresas que han adoptado prácticas sostenibles y aquellas que no. «Si yo tengo una empresa que tiene hoy aprovechamiento de aguas lluvias, que está haciendo reúso, que está aplicando economía circular, es decir, que es responsable, por supuesto que le voy a colaborar también», puntualizó el funcionario.
«Si tengo una empresa floricultora, por decir algo, que no me está aprovechando aguas lluvias, que no tiene un sistema eficiente de goteo para sus cultivos, que no está haciendo reúso de agua, pues creo que hay que cerrarle la llave»
Alfred Ignacio Ballesteros, director de la CAR
La situación es crítica en varios municipios de la jurisdicción. Puerto Salgar y Viotá ya declararon calamidad pública, mientras que Villeta, Caparrapí, Tocaima y El Colegio se encuentran en alerta roja, y Facatativá, Apulo, Agua de Dios, Guaduas, Cachipay, Fúquene y Buenavista están en alerta naranja con cortes parciales del servicio. De acuerdo con la CAR, 90 municipios dependen de fuentes locales de agua para su abastecimiento, y los 35 que serán priorizados presentan algún grado de afectación por la sequía. Sin embargo, la entidad aclaró que 11 municipios de la Sabana reciben agua del sistema de Bogotá y no presentarían riesgo durante lo restante de 2026.
Ante este panorama, la CAR adelanta proyectos por 200.000 millones de pesos para recuperar 800 microcuencas abastecedoras y trabaja en la entrega de más de 80.000 sistemas para el aprovechamiento de aguas lluvias. Además, la entidad ofrecerá acompañamiento técnico a las empresas y comunidades para identificar alternativas como el uso de aguas subterráneas, pozos profundos, aljibres tecnificados, cosecha de lluvias y fuentes superficiales secundarias. También se estudian la disponibilidad, recarga, demanda y usos del agua subterránea, y se adelantan proyectos para ampliar la capacidad del embalse de Neusa, mientras la CAR vigilará de forma permanente las temperaturas, los caudales y los niveles de las fuentes para ajustar las decisiones. Ballesteros hizo un llamado directo al sector empresarial para que invierta en las microcuencas de las que obtiene el recurso, ante la evidencia de que algunas veredas ya han requerido abastecimiento mediante carrotanques.










