Bogotá: nuevo El Campín costará $2,4 billones y albergará 60.000 asistentes

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En un evento público celebrado en el capitalino Movistar Arena, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán; el director del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), y el CEO de la concesionaria Sencia, Mauricio Hoyos, confirmaron el inicio del proyecto que transformará por completo el estadio Nemesio Camacho El Campín. La megaobra contempla una inversión superior a los 2,4 billones de pesos y una capacidad para más de sesenta mil espectadores, con una altura cercana a los setenta metros. La nueva estructura, cuya entrega está proyectada para diciembre de 2028, un año después del cronograma inicial, se levantará en el mismo predio del actual escenario, específicamente en su sector oriental, y estará dotada con un avanzado sistema de seguridad biométrico y una cubierta retráctil que marcará un hito en la infraestructura deportiva del país.

El anuncio oficial no solo resalta las dimensiones faraónicas de la obra, sino también su apuesta tecnológica sin precedentes en la región. El estadio contará con ochocientas cámaras de vigilancia con inteligencia artificial, doscientos torniquetes con reconocimiento facial, cuatrocientos arcos detectores de metales y seiscientos sensores para objetos metálicos. Estos dispositivos estarán articulados para garantizar la seguridad en tiempo récord: Mauricio Hoyos, CEO de Sencia, precisó que se tendrán diez segundos de tiempo de intervención para atender cualquier eventualidad en la grama y noventa segundos para actuar en cualquier zona del estadio. La experiencia del espectador también se verá potenciada con una pantalla principal de veintisiete por quince metros (cuatrocientos metros cuadrados), una línea de visión que oscilará entre los cincuenta y dos y los noventa milímetros, y un sistema de sonido que pasará de los treinta y dos parlantes actuales a ciento ochenta y cinco. Además, se dispondrá de más de mil quinientos puntos de internet con capacidad para noventa mil conexiones simultáneas y más de novecientas unidades sanitarias, en contraste con las doscientas setenta y cuatro actuales.

Una respuesta a los antecedentes de violencia y a la infraestructura obsoleta

La decisión de modernizar el coloso de la treinta y dos no es fortuita. El actual escenario data de la década de 1930 y presenta una infraestructura obsoleta que ya no responde a las exigencias del fútbol contemporáneo. Los recientes episodios de violencia, como los enfrentamientos registrados el 22 de agosto durante el partido entre Santa Fe y América de Cali, que dejaron diecisiete heridos, incluidos funcionarios del Distrito y equipos de emergencia, evidenciaron la urgente necesidad de implementar sistemas de control más eficaces. Sobre este punto, el exsecretario de Seguridad Hugo Acero manifestó a El Tiempo que el hecho de que todo el tiempo las personas estén siendo monitoreadas es un buen control, y sugirió que los clubes deben implementar la carnetización para identificar a los responsables de disturbios. En esa misma línea, el diseño del nuevo estadio incorpora una gradería sur automática y retráctil que se convierte en superficie plana para espectáculos, una configuración isóptica para una visual despejada desde todas las localidades y un estándar FIFA tipo A proyectado, superior incluso a las exigencias de la Conmebol.

«Vamos a tener 10 segundos de tiempo de intervención para efectos en la grama y 90 segundos para intervenir en cualquier zona del estadio»

Mauricio Hoyos, CEO de Sencia

La sostenibilidad también juega un papel protagónico en el proyecto. La concesionaria Sencia anunció que el veinte por ciento del consumo energético del estadio provendrá de fuentes renovables, mediante la instalación de paneles solares, y se encuentra en proceso la certificación ambiental Leed. La cubierta retráctil reducirá la propagación del ruido hasta en un treinta por ciento, un beneficio clave para la convivencia con los vecinos del sector. Para minimizar el impacto en la actividad deportiva, el estadio actual seguirá operando durante la construcción, mientras los primeros trabajos se centran en movimientos de tierra, excavaciones y pilotaje. Los costos adicionales derivados de la ampliación de la capacidad serán asumidos directamente por los accionistas de Sencia, sin que esto modifique los pagos acordados con el IDRD.

Expertos en derecho y seguridad han advertido sobre la necesidad de que el sistema de reconocimiento facial se ajuste estrictamente a las normas de protección de datos personales. En ese sentido, Omar Oróstegui, de la Universidad de La Sabana, señaló que la implementación de esta tecnología debe garantizar el equilibrio entre la seguridad y la privacidad de los asistentes. Finalmente, como parte de la logística para preservar el césped, se dispondrá de cinco canchas de reserva con grama natural en Bogotá, una respuesta directa al deterioro registrado en febrero de 2026 a causa de conciertos, lluvias y compactación. El nuevo sistema de grúas también permitirá reducir los montajes de espectáculos de siete días a solo dos, optimizando el uso del escenario. Con todas estas características, Bogotá se prepara para recibir un estadio que no solo será la casa de la Selección Colombia, sino un referente mundial en innovación, seguridad y tecnología.

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