En un trabajo articulado de inteligencia y seguimiento que se extendió por más de un año, la Armada de Colombia y la Fiscalía General de la Nación propinaron un nuevo golpe a las finanzas del Clan del Golfo en la región del Pacífico. Tres presuntos integrantes de esa estructura criminal fueron capturados en operativos simultáneos desplegados en Medellín y en los municipios chocoanos de Juradó y Quibdó, donde además se incautaron más de 300 millones de pesos en efectivo, un arma de fuego, un arma traumática y material aurífero cuyo peso y características aún están por determinar. Los detenidos, cuyas identidades no fueron reveladas, quedaron a disposición de las autoridades competentes para adelantar su judicialización.
De acuerdo con la investigación, los capturados harían parte de las subestructuras Wilmar de Jesús Úsuga Castaño y Leónidas de la Vásquez del Clan del Golfo, que tienen injerencia en el litoral Pacífico chocoano. Uno de ellos era señalado como presunto financiador y articulador de recursos ilícitos, es decir, un eslabón clave en la cadena de sostenimiento económico de esas células armadas. Las labores de inteligencia estuvieron a cargo de la Brigada de Infantería de Marina N.° 2, el Gaula Militar Chocó, el Grupo de Investigación Contra Estructuras de Delincuencia Organizada (Gredo) de la Dijín y la Dirección Especializada contra las Organizaciones Criminales de la Fiscalía. El objetivo no era solo capturar a estos sujetos, sino desarticular las redes de apoyo logístico y financiero que les permiten a esos grupos operar con relativa tranquilidad en una zona disputada por diversas organizaciones armadas.
Golpe a las finanzas ilegales en el Pacífico chocoano
El dinero incautado, según las autoridades, estaría destinado a financiar actividades ilegales y a sostener a los miembros del Clan del Golfo en sus zonas de influencia. La operación no solo representa un duro revés para la estructura en términos económicos, sino que también afecta su capacidad de reacción y permanencia en una región donde la disputa por rutas, recursos y mecanismos de financiación ilegal es constante. Las autoridades han insistido en que este tipo de resultados son el producto de una investigación meticulosa, que priorizó identificar a quienes administran los fondos y coordinan la logística de las subestructuras mencionadas.
“La Armada Nacional, a través de la Fuerza Naval del Pacífico, continuará desarrollando operaciones conjuntas, coordinadas e interinstitucionales, orientadas a debilitar las capacidades logísticas, financieras y delictivas de los Grupos Armados Organizados, afectar sus economías ilícitas y contribuir a la protección de la población y al fortalecimiento de las condiciones de seguridad en el departamento del Chocó y en la región del Pacífico colombiano”
Fuerza Naval del Pacífico / Armada de Colombia
Además de los capturados, las autoridades incautaron el material aurífero que era transportado presuntamente con fines de comercialización ilegal. Aunque no se precisó la cantidad exacta, este hallazgo refuerza la hipótesis de que el Clan del Golfo está utilizando la minería ilegal como una de sus principales fuentes de financiamiento en la zona. Los elementos incautados y los detenidos quedaron a disposición de la Fiscalía General de la Nación, que será la encargada de verificar técnicamente el material y de imputar los cargos correspondientes. Por el momento, no se han divulgado las identidades de los procesados ni los delitos específicos que se les imputarán.
La operación se suma a una serie de acciones que buscan debilitar las estructuras de apoyo del Clan del Golfo en el Pacífico, un corredor estratégico para el tráfico de drogas, la minería ilegal y otras economías ilícitas. Las autoridades han señalado que la presión sobre las finanzas de esos grupos es una de las vías más efectivas para reducir su capacidad de daño contra la población civil. La investigación, que tardó más de un año, permitió identificar los puntos de recolección de dinero, los responsables de su custodia y los mecanismos de articulación con otras células delincuenciales. Mientras tanto, la comunidad de la región espera que estas acciones se mantengan en el tiempo y no queden solo en operativos aislados, sino que contribuyan a desarticular por completo las redes que alimentan la violencia en esa parte del país.










