Un fuerte cruce de acusaciones sacudió el escenario político colombiano este jueves 1 de octubre de 2026, cuando el exdirector de la Ungrd, Carlos Carrillo, y el representante a la Cámara por el Centro Democrático, Daniel Briceño, se enfrentaron públicamente por el presunto uso de cuentas automatizadas, conocidas como bots, para amplificar contenido en redes sociales. La controversia, que inició durante un debate en medios de comunicación y se intensificó rápidamente en la red social X, puso sobre la mesa el debate sobre la manipulación digital de la opinión pública y el uso de estrategias de desinformación en campañas políticas. Carrillo, exfuncionario del gobierno Petro, presentó métricas y análisis de interacciones para respaldar su denuncia, mientras que Briceño respondió adjuntando un certificado del Consejo Nacional Electoral y apelando a su caudal electoral.
Según Carrillo, aproximadamente el 40% de las interacciones en las publicaciones de Briceño serían falsas o generadas por agentes artificiales. En una publicación específica, el exdirector de la Ungrd señaló que una de las publicaciones del congresista tenía apenas 4.600 visualizaciones y casi 600 «me gusta», lo que representa un 13% de engagement, una cifra que calificó como inusualmente alta y que, según él, no alcanzaría ni siquiera el actor Mark Ruffalo. «Usted es el que engaña al país, Daniel. Yo le puedo probar que alrededor del 40% de las interacciones de sus publicaciones son falsas, son hechas por agentes artificiales que están coordinados», afirmó Carrillo, quien también vinculó las presuntas granjas de bots con el consultor argentino Fernando Cerimedo y el periodista español Javier Negre, asegurando que «las cuentas basura de Negre engañan a los colombianos».
La réplica de Briceño: certificado del CNE y apelación a sus votos
Frente a las acusaciones, el representante Daniel Briceño respondió de manera contundente, ironizando sobre la supuesta existencia de los bots. «264.838 bots se levantaron, tomaron su cédula y fueron con sus familias a votar por este proyecto hace unos meses», escribió en X, en referencia a los votos obtenidos por su proyecto político, una cifra que presentó como evidencia de su respaldo real. Para reforzar su defensa, el congresista adjuntó un documento del Consejo Nacional Electoral que calificó como «certificado de los ‘bots'». Además, describió el episodio como «un nuevo capítulo en la histeria de algunos miembros de la izquierda colombiana», y aconsejó a Carrillo que «busquen agenda, hablen de país y no pierdan tanto tiempo dejando volar la imaginación en teorías de conspiración».
«Usted es el que engaña al país, Daniel. Yo le puedo probar que alrededor del 40% de las interacciones de sus publicaciones son falsas, son hechas por agentes artificiales que están coordinados»
Carlos Carrillo, exdirector de la Ungrd
La discusión escaló aún más cuando Carrillo, en su réplica, calificó a Briceño de «farsante» y «cobarde», y lo cuestionó por su relación con el abogado Abelardo de la Espriella, preguntando: «conoce cuál es la mafia que está detrás de Abelardo de la Espriella». Para sustentar sus afirmaciones, el exdirector de la Ungrd compartió una imagen con los perfiles que consideraba bots, señalándolos con colores para distinguirlos de los «perfiles reales», y afirmó estar dispuesto a entregar un listado detallado de las cuentas que, según él, amplifican artificialmente el contenido del congresista. Este episodio evidencia la creciente tensión en el debate público sobre el uso de herramientas digitales para manipular percepciones en redes, un fenómeno que, como advirtió Carrillo, «modifica la percepción de la gente» y «desinforma» a los colombianos.
«264.838 bots se levantaron, tomaron su cédula y fueron con sus familias a votar por este proyecto hace unos meses»
Daniel Briceño, Representante a la Cámara por el Centro Democrático
Mientras tanto, el debate dejó en el aire preguntas sobre la transparencia de las estrategias digitales en la política colombiana y el papel de figuras internacionales como Cerimedo y Negre en estos fenómenos. La polémica, que continúa generando reacciones en redes, refleja un enfrentamiento que trasciende lo personal para tocar temas centrales de la democracia contemporánea: la autenticidad del debate público y la influencia de la tecnología en la construcción de opinión.










