La diplomacia colombiana dio un paso significativo en el restablecimiento de sus lazos con Israel con la posesión de Tania Gilinski Bacal como nueva embajadora de Colombia ante el Estado de Israel. La ceremonia, encabezada por el canciller Omar Bula Escobar, formaliza la reanudación de las relaciones bilaterales después de dos años de ruptura, una decisión que revierte la medida adoptada por el expresidente Gustavo Petro en mayo de 2024. La designación de Gilinski Bacal, hermana del reconocido empresario Jaime Gilinski Bacal, marca el inicio de una nueva etapa en la relación entre ambas naciones, que había permanecido suspendida durante más de 24 meses.
La posesión se realizó en territorio colombiano ante el ministro de Relaciones Exteriores, quien destacó que la nueva misión diplomática estará «orientada al diálogo, la cooperación y la promoción de los intereses nacionales», según señaló la Cancillería. Este nombramiento ocurre en un contexto de acercamiento progresivo, que incluye el traslado de la sede de la embajada colombiana de Tel Aviv a Jerusalén, una medida que ha generado controversia y que algunos sectores atribuyen a motivaciones religiosas. Colombia, que mantiene relaciones diplomáticas con Israel desde 1957, había roto los vínculos tras la decisión de Petro, pero la administración del presidente Abelardo de la Espriella optó por restablecerlos y fortalecer la cooperación en diversos ámbitos.
Trayectoria de una embajadora con experiencia global
Tania Gilinski Bacal no es una figura improvisada en la arena internacional. Con más de tres décadas de experiencia en los sectores de medios, consumo y tecnología, la nueva embajadora posee una formación académica de alto nivel: es magíster en Estudios de Política Internacional de la Universidad de Stanford, con énfasis en Desarrollo Económico y Político, y se graduó en Historia y Francés en Wellesley College. Su dominio del español, inglés y francés, sumado a conocimientos conversacionales de hebreo, le otorgan herramientas clave para el ejercicio diplomático. Su carrera comenzó en el periodismo, como gerente de Publishing Group en Caracas, Venezuela, donde lanzó y editó las publicaciones Trade y Gerente, y negoció ediciones en español con los equipos editoriales de Business Week y The Economist. Posteriormente, trabajó en gigantes globales como Apple y Procter & Gamble, antes de fundar Iguana Productions Group, una franquicia multinacional de entretenimiento infantil que hoy opera en 14 países. Además, ha asesorado a grupos de bienes de consumo y del sector hotelero en estrategias de marca y entrada a mercados, lo que refleja una visión integral del mundo corporativo y diplomático.
Un restablecimiento que marca un giro geopolítico
La llegada de Gilinski Bacal a Israel no es un hecho aislado. Desde mediados de agosto se encuentra en Colombia la embajadora israelí Vivian Aisen, lo que evidencia el interés mutuo por recomponer la relación. Además, han tenido lugar viajes de representantes israelíes a Colombia para abordar políticas contra el antisemitismo, en un ambiente que busca dejar atrás las tensiones del pasado reciente. Colombia, que se abstuvo en la declaración del caso Palestina como genocidio en la Asamblea General de la ONU y fue uno de los pocos países que acompañó el discurso del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, apuesta ahora por una agenda de cooperación concreta. La nueva embajadora tiene como prioridades la colaboración en seguridad e inteligencia, la lucha contra el crimen transnacional, la ciberseguridad y el intercambio de información, sin descuidar áreas como agricultura, salud, ciencia, tecnología y comercio.
«Orientada al diálogo, la cooperación y la promoción de los intereses nacionales»
Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, sobre la nueva misión diplomática
El apellido Gilinski tiene un peso histórico en la relación bilateral. El padre de Tania, Isaac Gilinski Sragowicz, fue embajador de Colombia en Israel entre 2010 y 2013, durante el gobierno de Juan Manuel Santos, lo que añade un componente de continuidad familiar a esta designación. Con esta posesión, Colombia busca no solo recomponer los vínculos rotos, sino también proyectar una presencia diplomática activa en Medio Oriente, en un momento en que la región atraviesa complejas dinámicas geopolíticas. La nueva embajadora deberá equilibrar las expectativas internas y externas en un escenario que combina la herencia diplomática de su padre con los desafíos contemporáneos de la política exterior colombiana.










