El participante Emiro Navarro protagonizó un tenso momento en el set de MasterChef Celebrity del Canal RCN durante la emisión del viernes 2 de octubre, luego de que la sexóloga y presentadora Flavia Dos Santos, invitada como jurada en el reto de la noche, criticara duramente un plato preparado por él. Navarro, creador de contenido y admirador confeso de Dos Santos desde su infancia, no soportó las observaciones de la panelista —quien señaló que la preparación estaba fría, que la salsa carecía de suficiente picante y que el nivel de la propuesta era más propio de «aguas» que de una elaboración culinaria— y abandonó el espacio de evaluación mientras lanzaba una frase que rápidamente se viralizó en redes sociales: «Muchísimas gracias, nos vemos en la próxima, todo le disgustó, todo lo criticaba mi amor, ay vaya y consígase un marido y deje de joder usted».
El altercado ocurrió en el marco de un reto habitual del programa de cocina, en el que los concursantes cocinan para presentadores, actores y otras figuras vinculadas a producciones del Canal RCN, quienes a su vez evalúan los platos. Navarro, quien había manifestado previamente su entusiasmo por conocer a Dos Santos —»Flavia dos Santos nena, yo soy fan de ella, yo la veo en la televisión desde chiquito»—, sintió que la devolución de la invitada fue especialmente dura y desproporcionada. En su defensa, el participante comparó la situación con las críticas que recibe habitualmente la chef Belén Alonso, integrante del jurado fijo del programa, y cuestionó que algunos concursantes reaccionaran ante las observaciones de Alonso pero no ante los comentarios de Dos Santos.
Un contexto de tensión creciente en la cocina
El episodio del viernes se suma a la atmósfera de alta presión que ya venía registrándose en el reality. Un día antes, el 1 de octubre, la participante Martha Restrepo recibió un delantal negro luego de participar en el reto «Cocina con el chef», decisión que no compartió y que generó visible malestar. En ese mismo programa, el jurado —conformado por Nicolás de Zubiría y Belén Alonso— entregó el pin de inmunidad a Emiro Navarro, lo que probablemente elevó las expectativas sobre su desempeño. La presentadora Claudia Bahamón, al percatarse del ambiente, intentó mediar: «Yo también tengo rabia, Marthica, pues está triste», a lo que Restrepo respondió con un lacónico «No, yo no tengo rabia». Este clima de emociones a flor de piel encontró en el comentario de Flavia Dos Santos el detonante perfecto para la explosión de Navarro.
«Pero entiendo que ustedes están en MasterChef Celebrity no para hacer aguas, sino para hacer preparaciones culinarias»
Flavia Dos Santos, sexóloga y presentadora, durante la evaluación
Las reacciones en redes sociales no se hicieron esperar. Mientras algunos seguidores del programa aplaudieron la franqueza de Navarro —»Ese Emiro es un personaje, él también es sin filtro jajajajaja», «Se me cayó un ídolo dice jajajajajajaja lo amo», «Pero Emiro tampoco se dejó, ahí está mi Emiro, qué bien que no se deje»—, otros señalaron que la respuesta fue desmedida. La frase de despedida de Navarro hacia Dos Santos, con el reclamo de que «vaya y consígase un marido», resonó especialmente entre la audiencia, que dividió opiniones entre quienes consideran que la crítica de la invitada fue excesiva y quienes defienden el derecho del jurado a ser exigente en un concurso de alta cocina.
«Muchísimas gracias, nos vemos en la próxima, todo le disgustó, todo lo criticaba mi amor, ay vaya y consígase un marido y deje de joder usted»
Emiro Navarro, participante de MasterChef Celebrity, dirigiéndose a Flavia Dos Santos
El incidente dejó en evidencia la fina línea que separa la crítica profesional de la reacción personal en un formato donde las emociones y los egos de celebridades y creadores de contenido chocan constantemente. Por ahora, el programa continúa su curso, y tanto Navarro como Dos Santos —esta última en calidad de invitada— han mantenido silencio sobre un eventual diálogo posterior a la emisión. Lo que queda claro es que el plato frío, la salsa sin picante y el concepto de «aguas» desataron una tormenta que, al menos por un viernes, le robó el protagonismo a la cocina para centrarse en el drama humano de sus participantes.










