Jaime Gregorio Vives Pinedo, el recién designado presidente de Coljuegos, fue denunciado por su exesposa Marcela Dangond Fernández de Castro por presuntos delitos de violencia intrafamiliar y de género. La denuncia, que incluye acusaciones de violencia física, psicológica y económica, se conoció apenas dos días después de que su nombramiento quedara en firme mediante el Decreto 1430 de 2026. Vives, administrador de empresas de 55 años con más de dos décadas de trayectoria en el sector privado, asumió su primer cargo público en medio de una polémica que choca directamente con las promesas de campaña del presidente Abelardo de la Espriella, quien el pasado 7 de agosto aseguró que su gobierno no toleraría agresiones contra mujeres y niños.
Según el relato de Dangond, los episodios de violencia se extendieron durante todo el matrimonio, que comenzó cuando ella tenía 16 años y él era mayor. Uno de los hechos más graves ocurrió en Bogotá, cuando la mujer, que entonces tenía 18 años, llegó a su casa tras haber ingerido licor y comenzó a vomitar. “Él se llena de tanta rabia, me coge por el pelo, me arrastra hasta la ducha, me prende el agua fría y me deja ahí tirada y me dice, ‘Ahí es donde tú te debes de quedar por borracha, porque de verdad que me dañaste la noche. Definitivamente eres una porquería, tienes que aprender a tomar y a ser una buena esposa y una buena mujer’”, declaró la denunciante. El control económico también fue una constante: Dangond afirmó que su familia entregó todo su patrimonio a Vives al inicio de la relación y que él administraba los recursos, exigiendo explicación de cada gasto y retirando tarjetas si desaprobaba alguna compra. “A raíz de eso él me manda un correo electrónico donde me dice que definitivamente ya no me va a mandar ni un solo peso, no va a seguir pagando las deudas que él había sacado y que se habían sacado a mi nombre. Deudas como el parto de mi hija”, agregó.
La exesposa también relató que Vives recurría a constantes descalificaciones verbales, como decirle “a ti nadie te quiere, a ti el único que te quiere soy yo” o “a ti la gente te respeta, pero te respeta es por mí”. Frente a los hijos, usaba la frase en inglés “Is anybody home?” y solía repetir “calladita te ves más bonita” y “los trapos sucios se lavan en casa”. Dangond buscó apoyo psicológico tras una primera separación y aceptó volver a convivir con Vives bajo la condición de que respetara su jerarquía. “Acepto esto con un dolor muy grande de sentirme que me tenía de último lugar. Yo ahí estaba asistiendo con un psicólogo y recuerdo que llorando le decía: ‘no entiendo Jaime por qué no me valora y me sigue dejando de último, ¿por qué para él es más importante su jerarquía y su poder con el dinero y ese control que tiene que ejercer sobre mí?’”, expresó en la denuncia.
Violencia contra las mujeres: un problema estructural
Las cifras oficiales reflejan la magnitud de la problemática. Medicina Legal reportó 25.565 denuncias de violencia intrafamiliar contra mujeres en Colombia entre enero y julio de este año, mientras que en el año anterior la cifra alcanzó los 44.536 reportes. La denuncia contra Vipes se suma a un panorama alarmante que el gobierno de De la Espriella había prometido atacar de manera prioritaria. Hasta el momento de esta publicación, el designado presidente de Coljuegos no ha emitido ningún pronunciamiento sobre las acusaciones.
“Siempre me tocaba renunciar a mis sueños, a mis cosas para poder apoyarlo a él, para que él pudiera estar en paz y en tranquilidad, era lo que me decía para él poder surgir profesionalmente”.
Marcela Dangond Fernández de Castro, exesposa de Jaime Vives
La pareja, que tuvo tres hijos, atraviesa un proceso de divorcio formal. Vives, quien antes de su paso por el sector público fue directivo de empresas agroindustriales como El Roble Agrícola y Biocosta, ya había estado bajo la lupa judicial en 2009, cuando fue citado a interrogatorio por la Fiscalía en el marco del caso Agro Ingreso Seguro. La denuncia de Dangond, presentada ante las autoridades competentes, pone en el centro del debate no solo la idoneidad del funcionario, sino también las contradicciones de un gobierno que llegó al poder prometiendo cero tolerancia con la violencia de género. Mientras tanto, la decisión sobre el futuro de Vives en Coljuegos queda en manos del presidente De la Espriella.










