OMS reconoce burnout como fenómeno laboral: 13% de colombianos lo padece

Compartir en redes sociales

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce el agotamiento laboral, conocido como burnout, como un fenómeno ocupacional derivado del estrés crónico no gestionado, y en ese escenario, expertas colombianas explican las señales de alerta y el momento en que se debe pedir ayuda profesional. La periodista de treinta años que asocia su carga laboral con crisis de ansiedad, ataques de pánico y desregulación emocional es el caso que acompaña este análisis, donde se advierte que la persistencia de las demandas sin oportunidades de recuperación es el punto de quiebre.

De acuerdo con la profesional de Humanización del Hospital Infantil Universitario de San José, Sandra Patricia Ortiz Martínez, el problema no aparece por el cansancio puntual, sino cuando las demandas se vuelven persistentes y no existen suficientes oportunidades de recuperación. En la misma línea, la coordinadora de la Unidad de Servicios Psicológicos de la Universidad Católica de Colombia, Luisa Fernanda Becerra Rodríguez, insiste en observar la duración de lo que se experimenta, si se logra recuperar la energía, cuánto afecta el funcionamiento diario y qué ocurre específicamente en el contexto laboral. La OMS incluye el burnout en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) con tres dimensiones: pérdida de energía o agotamiento, distanciamiento mental del trabajo y disminución de la eficacia profesional.

El diagnóstico que no debe confundirse con depresión

Una de las precisiones más relevantes de las fuentes consultadas es que no se debe afirmar que el burnout cause depresión ni que toda persona con agotamiento laboral vaya a desarrollar ese cuadro. La misma Sandra Patricia Ortiz aclara que se trata de fenómenos distintos, aunque puedan presentarse de manera simultánea. En el contexto colombiano, el estudio «Burnout Laboral 2025» de Buk, que encuestó a 5.760 trabajadores de Latinoamérica, revela que el 14% de los millennials en la región reportó burnout frecuente en 2024, y un 28% lo identificó como la razón principal para cambiar de empleo. Por países, Perú lidera con 16% de colaboradores afectados, seguido de Colombia con 13%, mientras México y Chile registran 12% cada uno.

La afectación trasciende el estado de ánimo y golpea la productividad. En Colombia, apenas 65% de los trabajadores con burnout frecuente logra planificar y finalizar sus tareas a tiempo, frente al 81% en Perú. Además, las cifras muestran una relación directa con la discriminación: 73% de los colombianos que la sufrieron reportaron burnout frecuente, similar al 74% en Perú. La insatisfacción con la jornada también pesa: 25% de los mexicanos en esa condición reporta burnout, mientras en Colombia el porcentaje baja a 15%. El Instituto Nacional de Salud (INS) reporta que hasta la semana epidemiológica V de 2025 se registraron 13.479 casos preliminares de intento de suicidio, y los problemas laborales aparecen como factor desencadenante en 5,2% de los casos.

Señales que encienden las alarmas

Las expertas detallan que las señales físicas del agotamiento laboral incluyen cefaleas tensionales, palpitaciones, opresión torácica, fatiga persistente, dolor abdominal, cervical o lumbar. En el plano emocional, la irritabilidad, la apatía, la desesperanza, la tristeza, la ansiedad y la sensación de fracaso son manifestaciones frecuentes. A nivel cognitivo, aparecen la dificultad para concentrarse, los pensamientos repetitivos y la preocupación excesiva. En la conducta, se observan cambios en la alimentación, aislamiento, alteraciones del sueño y un mayor consumo de cafeína, alcohol o tabaco.

Luisa Fernanda Becerra recomienda comenzar por las pausas activas: «Levántate dos minutos de tu silla, camina de un lado a otro por tu oficina. Si tienes la oportunidad, toma un rayito de sol». A nivel individual también sugiere practicar mindfulness, mantener horarios de sueño regulares, alimentarse bien y realizar ejercicio. Sin embargo, la responsabilidad no recae solo en el trabajador. El docente de la Especialización en Gerencia de la Seguridad y Salud en el Trabajo de la Fundación Universitaria Horizonte, Sergio Osorio, recuerda que las empresas deben revisar cargas laborales, jornadas, autonomía, liderazgo, comunicación, prevenir el acoso y facilitar la conciliación.

«Podemos fortalecer recursos de afrontamiento y facilitar el acceso a la atención psicológica, pero si las condiciones organizacionales que generan la sobrecarga permanecen intactas, una intervención exclusivamente individual puede ser insuficiente»

Sandra Patricia Ortiz Martínez, profesional de Humanización del Hospital Infantil Universitario de San José

Colombia cuenta con un marco normativo que respalda la prevención. La Resolución 2764 de 2022 establece protocolos obligatorios para prevenir el síndrome de agotamiento laboral en las empresas. Además, el Decreto 1427 de 2022 regula la incapacidad de origen común, y la Resolución 1843 de 2025 exige evaluación médica post-incapacidad para ausencias de 30 días o más. En ese contexto, la línea nacional de salud mental 106 está disponible las 24 horas para orientación y contención. El llamado de las expertas es claro: el agotamiento laboral no es debilidad ni falta de carácter, es una señal de que algo falla en la relación entre la persona y su entorno de trabajo, y reconocerlo es el primer paso para buscar ayuda.

Sigue leyendo