Colombia ahorraría 290 puntos al endeudarse si cierra acuerdo con el FMI

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La Asociación Nacional de Instituciones Financieras, Anif, estimó que un posible acuerdo entre Colombia y el Fondo Monetario Internacional podría reducir el costo del endeudamiento externo colombiano hasta en 290 puntos básicos frente a una emisión en mercados internacionales. El análisis, publicado el lunes 5 de octubre de 2025 y liderado por el presidente de Anif, José Ignacio López, se da en el marco de la solicitud formal que el Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella hizo el pasado 27 de septiembre para activar la Línea de Crédito Flexible del organismo multilateral.

Este diagnóstico se produce en un momento de «situación fiscal compleja», según describió el propio López. La deuda neta del país ya alcanza el 56% del Producto Interno Bruto y el déficit fiscal para 2025 se proyecta en un 9,4% del PIB si no se realizan ajustes suficientes, aunque la propuesta del Gobierno busca ubicarlo en un 7,2%. El gasto público ha crecido a un ritmo notablemente superior al de los ingresos, ampliando el endeudamiento de forma significativa, mientras que la ausencia de reformas estructurales profundiza la dependencia del crédito externo.

«Acudir al Fondo no resuelve el problema fiscal. Es apenas un puente en el camino para tratar de encontrar la solución»

José Ignacio López, presidente de Anif

En diálogo con El Tiempo, López fue enfático en que recurrir al FMI no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para transitar un ajuste que es inevitable. Comparó la situación con «ir donde un médico cuando uno tiene una enfermedad grave», señalando que la percepción negativa sobre el organismo suele venir de las circunstancias extremas en las que los países solicitan su apoyo. Para el presidente de Anif, si Colombia debe hacer un ajuste fiscal de todas maneras, acceder a recursos más baratos a través de la banca multilateral puede hacer el proceso «menos doloroso», evitando el peor escenario: llegar al punto en que nadie quiera prestarle al Gobierno.

«Si el país tiene que hacer un ajuste fiscal de todas maneras, tener acceso a recursos más baratos puede hacerlo menos doloroso. La alternativa más difícil es llegar al punto en que nadie quiera prestarle al Gobierno. En ese momento ya no hay forma de suavizar el ajuste»

José Ignacio López, presidente de Anif

No obstante, el líder gremial insistió en que las soluciones de fondo deben ser domésticas. «Las decisiones sobre cómo ajustar las cuentas deben surgir de las propias convicciones de Colombia», afirmó al mismo medio. Es decir, el respaldo del FMI no reemplaza la necesidad de tomar medidas internas que corrijan el rumbo fiscal del país. López advirtió además que la falta de una corrección fiscal oportuna pone en riesgo la estabilidad macroeconómica del país, abriendo la puerta a escenarios de inflación elevada o, en el peor de los casos, incumplimientos de la deuda. Los principales acreedores del Estado colombiano son los fondos de pensiones, la banca, las fiduciarias y las aseguradoras, actores nacionales clave cuya estabilidad está intrínsecamente ligada a la salud fiscal del Gobierno.

Colombia ya ha recurrido al FMI en otros momentos de tensión fiscal y la historia demuestra que, si bien la cooperación externa ha sido un apoyo, el verdadero ajuste siempre ha dependido de las decisiones internas. El informe semanal de Anif, citado por La República, deja claro que la forma del acercamiento entre Colombia y el FMI aún no está definida. No se sabe si se plasmará en un acuerdo formal, una cooperación financiera o un programa estructurado, pero el mensaje central es que la oportunidad de reducir el costo de la deuda en 290 puntos básicos es un alivio inmediato que no debe confundirse con una solución estructural. La verdadera salida a la encrucijada fiscal, según Anif, aún está en manos del Gobierno colombiano.

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