El exconcejal de Medellín Miguel Andrés Quintero Calle, hermano del exalcalde Daniel Quintero, negó categóricamente haberse apropiado de recursos públicos y calificó como una persecución política el proceso en su contra por el presunto direccionamiento de seis contratos entre el Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA) y el Cuerpo de Bomberos de Itagüí, valorados en más de 17.657 millones de pesos. Durante la audiencia de apelación de su detención domiciliaria, realizada el lunes 5 de octubre, Quintero publicó un video en su cuenta de X (@MigueAQuintero) para exponer su versión de los hechos, mientras la Fiscalía, la Procuraduría y el AMVA buscaban que el juez revocara la medida y lo enviara a un centro carcelario.
En el video, difundido mientras se desarrollaba la audiencia, Quintero afirmó que los señalamientos por interés indebido en celebración de contratos y peculado por apropiación carecen de sustento. «Se ha tratado de contar una historia sobre mí que no es cierta. Quienes me conocen saben que no vivo en medio de lujos. La misma Fiscalía no certificó un aumento patrimonial injustificado y, en cambio, no hay un solo avalúo que diga eso, porque es falso», declaró. El proceso judicial se originó por el presunto cobro de coimas equivalentes al 15% del valor de cada contrato, lo que habría generado un detrimento patrimonial de más de 2.481 millones de pesos, según la Fiscalía, que identificó sobrecostos en kits adquiridos durante la pandemia, pagos por servicios de transporte no prestados y recargas de telefonía celular no realizadas.
La defensa de Quintero ante las acusaciones de lujo
Uno de los puntos centrales de la defensa de Quintero fue la explicación sobre su vivienda, un vehículo de alta gama y un reloj Rolex que fueron mencionados en el proceso. «Esta casa es una casa prefabricada; tiene un contrato que se hizo por doscientos millones de pesos. Se hizo en enero de 2019. Este fue el primer pago, de cinco millones de pesos, para iniciar la obra en enero de 2019, mucho antes de que mi hermano fuera alcalde de Medellín. La construí por etapas, como se construye en Colombia, con créditos que todavía estoy pagando», sostuvo. Agregó que la vivienda sufrió afectaciones durante un temblor y que «el único lujo que tengo es una piscina que nadie usa por el frío y se está descascarando porque usaron materiales malos».
«Obviamente, no tengo Ferraris ni Rolex. Si tuviera uno, todo Medellín lo sabría. El peor error de mi vida fue tomarme una foto en un carro de exhibición, como lo haría cualquiera. Y es un carro que no se puede confundir. Tiene un alerón que el Ferrari no trae de fábrica».
Miguel Quintero, exconcejal de Medellín
Respecto al reloj, Quintero detalló que el 4 de septiembre de 2025, cuando se publicó la noticia sobre el Rolex, actuó de inmediato para despejar dudas. «El otro error fue tomarme una foto con un Rolex chilleado. Cuando salió la noticia el 4 de septiembre de 2025, para no dejar dudas, no al otro día, sino el mismo día, le tomé una foto, lo llevé a la Notaría Tercera, autentiqué las fotos y, fuera de eso, fui a la Rolex, que queda en El Tesoro, para que el señor que trabaja allá me dijera si el reloj era original o no. Y viendo que este reloj vale 200 millones». Asimismo, aclaró que el vehículo de alta gama estaría matriculado desde 2018 y no sería de su propiedad.
Quintero insistió en que el proceso contra él es una consecuencia de la persecución política que enfrenta su hermano, el exalcalde Daniel Quintero. «Por perseguir a mi hermano, he terminado pagando yo las consecuencias. No hay una sola prueba contra mí, solo la declaración sin corroboración de un señor que solo tuvo que decir: ‘Me reuní con Miguel entre el 2022 y el 2023’. Ni un chat, ni una grabación, ni un documento, ni un análisis de antena, nada», afirmó. El exconcejal, quien enfrenta una detención domiciliaria impuesta por el juez 27 penal de Medellín, aseguró que esa medida se justificó porque demostró arraigo y no representaba riesgo de fuga. «Confío en la justicia y estoy seguro de que, tarde o temprano, llegará», concluyó en su video, mientras la audiencia de apelación continuaba en desarrollo.










