El Niño más fuerte en 30 años deja pérdidas laborales por $10,69 billones en Colombia

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El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) confirmó en junio de 2026 la activación del fenómeno de El Niño, que según los pronósticos más recientes podría convertirse en el ciclo más intenso de los últimos treinta años en Colombia. Las temperaturas en la región Caribe superarían los 40 grados centígrados, con una sensación térmica que podría alcanzar los 55 grados, mientras que las precipitaciones se reducirían entre un 40 y un 80 por ciento dependiendo de la zona. El impacto económico ya se empieza a cuantificar: el Consejo Colombiano de Seguridad (CCS) estima que solo en pérdidas laborales, durante los ocho meses comprendidos entre julio de 2026 y febrero de 2027, el país dejará de percibir 10,69 billones de pesos, equivalentes al 0,57 por ciento del Producto Interno Bruto.

La presidenta del CCS, Adriana Solano Luque, advirtió que las altas temperaturas asociadas al fenómeno representan un riesgo creciente para la salud de los trabajadores, y subrayó que la mayor parte de las pérdidas recaerán sobre la economía informal. Según el Dane, más del 54 por ciento de la población trabajadora colombiana se desempeña en condiciones de informalidad, un sector que resulta especialmente vulnerable ante fenómenos climáticos extremos. Mientras que las horas trabajadas en el sector formal caen un 0,6 por ciento, en el informal el descenso alcanza el 4,5 por ciento, y los ingresos de estos trabajadores se reducen en un 6,4 por ciento. De los 10,69 billones de pesos en pérdidas laborales, 8,95 billones corresponden a trabajadores informales y 1,74 billones a formales. Bogotá concentra 1,42 billones de esas pérdidas, pero el 56,3 por ciento del impacto se siente fuera de las grandes metrópolis. El ingreso laboral medio de un trabajador informal es de 1.329.230 pesos, apenas el 78 por ciento del salario mínimo, mientras que el formal asciende a 3.263.367 pesos.

Ganadería en crisis: más de 19.000 animales muertos

El sector ganadero ha sido uno de los más golpeados por el calor extremo y la sequía. Según datos de Fedegán, entre el 1 de junio y el 21 de septiembre de 2026 se registraron 19.030 animales muertos y otros 511.604 fueron desplazados hacia zonas con mejores condiciones. El fenómeno afectó a 22 departamentos, con 3.424.829 hectáreas en verano y 736.457 hectáreas inundadas por lluvias atípicas que, aunque no contradicen la tendencia general de déficit hídrico, han generado eventos localizados en Bogotá y Medellín. Las pérdidas económicas en el sector ascienden a 95.605 millones de pesos. En los municipios del Atlántico como Candelaria, Suan, Campo de la Cruz, Ponedera y Manatí, la Asociación de Ganaderos del Atlántico (Asoganorte) reportó aproximadamente 4.000 animales muertos y pérdidas superiores a los 47.000 millones de pesos. Los departamentos más afectados por la mortandad de ganado son Magdalena, La Guajira, Cesar y Sucre, mientras que las regiones con mayor estrés hídrico son la Orinoquía y la Amazonía.

Energía: el recibo se dispara y el sistema se tensa

El impacto en el sector energético también es severo. Un análisis de la firma Russell Bedford, firmado por su socio de Finanzas Corporativas, Mauricio Serna, proyecta que una familia que hoy paga un recibo de 175.000 pesos mensuales podría llegar a 227.300 pesos, un incremento de 52.250 pesos al mes que significa 627.000 pesos adicionales al año. La tarifa por kilovatio hora se ubicaría en 875 pesos, y el consumo pasaría de 200 a 240 kilovatios hora por hogar. El alza en el costo de generación es de 18,7 por ciento, mientras que la tarifa completa subiría un 8,2 por ciento. La Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) ya estableció recargos para consumos que superen el 110 por ciento de la meta: de 30 por ciento para estratos 1, 2 y 3, y de 50 por ciento para estratos 4, 5 y 6. Adicionalmente, el uso de una ducha eléctrica extra en un hogar de cuatro personas puede representar 55 kilovatios hora y unos 48.100 pesos al mes. La refrigeración, que según la Unidad de Planeación Minero-Energética (Upme) representa el 52 por ciento del consumo en clima templado, el 49 por ciento en clima frío y el 45 por ciento en clima cálido, puede implicar una diferencia de hasta 35.000 pesos mensuales entre dos refrigeradores de distinta eficiencia.

«Una familia con poco margen después de pagar el arriendo o la cuota del crédito de vivienda, la alimentación y los servicios públicos puede sentir con fuerza incluso un aumento aparentemente pequeño», advirtió Mauricio Serna, socio de Finanzas Corporativas de Russell Bedford, al explicar el impacto que tendrá el fenómeno en los hogares colombianos.

El nivel agregado de los embalses se ubicaba en 67,46 por ciento el 27 de mayo de 2026, muy por debajo del 80 por ciento requerido para enfrentar la temporada seca. La demanda de energía creció un 6,7 por ciento en abril y un 8,57 por ciento en mayo, mientras que la nueva capacidad incorporada es de apenas 294 megavatios de los 4.475 previstos, es decir, solo el 6,6 por ciento. El balance entre energía firme y demanda proyecta un déficit del 4,4 por ciento para el periodo 2026-2027. El antecedente del fenómeno de El Niño 2023-2024 dejó precios del kilovatio hora entre 1.020 y 1.250 pesos en zonas vulnerables de la costa Caribe, un escenario que ahora podría agravarse. El Consejo Gremial Nacional ya advirtió que los embalses debían superar el 80 por ciento desde agosto de 2026, mientras que la NOAA estimaba una probabilidad de consolidación del fenómeno del 82 por ciento entre mayo y julio, que se eleva al 98 por ciento entre agosto y octubre. Con más de 4,3 millones de personas en riesgo por escasez de agua potable, el país enfrenta un panorama crítico que combina la peor sequía en tres décadas, una demanda energética creciente y una incorporación insuficiente de nueva capacidad de generación.

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