El dictamen de Medicina Legal determinó que Yenifer García Valencia, de 33 años, falleció por una intoxicación medicamentosa combinada con fentanilo, ketamina y midazolam administrados por vía intravenosa durante la cuarta sesión de un tatuaje en su espalda, realizado en su vivienda del barrio Terrazas de San Jorge, en la localidad Rafael Uribe Uribe, sur de Bogotá. La muerte ocurrida el 15 de agosto de 2026 abre la posibilidad de que el caso sea tipificado como homicidio culposo o dolo eventual, según advirtió la abogada penalista Sharon Castillo, quien representa a la familia de la víctima.
La investigación reveló que un hombre que se presentó como enfermero, identificado como Juan Jair Sánchez Góez, suministró los analgésicos y anestésicos intravenosos sin realizar una valoración clínica previa, sin contar con monitoreo permanente ni elementos de reanimación prehospitalaria. El procedimiento, que tuvo un costo de 600.000 pesos, se llevó a cabo fuera de un entorno asistencial, sin protocolos para responder ante una posible depresión respiratoria. La abogada Castillo explicó que la muerte no fue causada directamente por el tatuaje, sino por la combinación de los tres fármacos que comprometieron irreversiblemente las funciones respiratorias y cardiovasculares de la víctima.
Implicaciones legales del caso
La Fiscalía mantiene el expediente en etapa de indagación preliminar y ha ordenado pericias complementarias para definir la imputación. Mientras tanto, Juan Jair Sánchez Góez fue capturado inicialmente y luego quedó en libertad mientras avanzan las diligencias. La abogada penalista señaló que el dictamen de Medicina Legal califica la muerte como violenta, en contexto de homicidio, y que la investigación deberá precisar el papel del tatuador y demás personas presentes, así como su grado de intervención y conocimiento del riesgo.
«Yenifer no murió por el tatuaje»
Sharon Castillo, abogada penalista
Castillo explicó que un homicidio culposo no implica simplemente que fue un accidente, sino que alguien causó una muerte por incumplir el cuidado que debía tener. En ese escenario, la pena prevista oscila entre 32 y 108 meses de prisión, es decir, entre 2 años 8 meses y 9 años. Sin embargo, la abogada advirtió que si la Fiscalía logra demostrar que la persona conocía el riesgo que estaba creando y aun así decidió continuar, se podría configurar un dolo eventual, cuya pena es mucho más alta: de 208 a 450 meses de prisión, equivalentes a entre 17 años 4 meses y 37 años 6 meses.
«Un homicidio culposo no significa simplemente que fue un accidente. Significa que alguien causó una muerte porque incumplió el cuidado que debía tener»
Sharon Castillo, abogada penalista
«Si la Fiscalía logra demostrar que esta persona conocía el riesgo que estaba creando, se representó que la muerte podía ocurrir como un resultado probable y aun así decidió continuar, podríamos estar hablando directamente de un dolo eventual»
Sharon Castillo, abogada penalista
La abogada también advirtió que, según información divulgada, quien suministró los medicamentos no era anestesiólogo. La investigación deberá determinar si se aplicaron múltiples dosis, aspecto clave para reconstruir la secuencia de hechos. Mientras la Fiscalía avanza con las pericias, la familia de Yenifer García Valencia espera que el caso no quede impune y que se esclarezca la responsabilidad de todos los involucrados en esta muerte que, según el dictamen, pudo evitarse con los protocolos mínimos de seguridad.










