La escultura «Paloma de la Paz», obra del reconocido artista colombiano Fernando Botero, sufrió graves daños en su ala izquierda tras caer desde el tercer piso del Museo Nacional de Bogotá hasta el segundo nivel, luego de que una visitante la empujara accidentalmente mientras intentaba tomarse una fotografía. La pieza, de 70 centímetros de altura y elaborada en bronce macizo, se desplomó cuando la estudiante de Licenciatura en Educación Artística, cuya identidad no ha sido revelada, rozó sin querer el pedestal donde estaba ubicada. A pesar del impacto, el material evitó que la obra se rompiera por completo.
La caída de la escultura ocurrió en el marco del décimo aniversario de la firma del Acuerdo de Paz entre el Estado colombiano y la extinta guerrilla de las Farc, un símbolo que precisamente esta pieza representa. La «Paloma de la Paz» fue un regalo del maestro Botero a la nación y estuvo expuesta durante el gobierno de Gustavo Petro en la Casa de Nariño, sede presidencial, antes de ser trasladada al Museo Nacional de Bogotá para su exhibición permanente.
Detalles del accidente y estado actual de la obra
Tras el incidente, la pieza fue retirada de la sala de exhibición y permanece en un depósito del museo mientras los expertos evalúan la extensión de las afectaciones en el ala izquierda, que resultó claramente dañada. La visitante, quien se encontraba recorriendo el museo como parte de su formación académica, no sufrió lesiones y colaboró con las autoridades del recinto para esclarecer lo sucedido. Funcionarios del museo señalaron que se investigará si la ubicación del pedestal y la falta de barreras de protección pudieron haber contribuido al accidente.
La «Paloma de la Paz» no solo es una obra de arte de incalculable valor artístico, sino que también carga un profundo significado simbólico para Colombia, al conmemorar un proceso de paz que buscó poner fin a más de cinco décadas de conflicto armado. Mientras se define el futuro de la escultura, el Museo Nacional de Bogotá ha reforzado las medidas de seguridad en sus salas para evitar que hechos similares se repitan, mientras que la comunidad artística y cultural del país lamenta el daño sufrido por una de las piezas más emblemáticas del legado de Fernando Botero, fallecido en 2023.










