Las fuertes lluvias que azotaron Medellín y el Valle de Aburrá el viernes 9 de octubre de 2026 desencadenaron una cadena de emergencias que mantuvo en vilo a toda la región. Desde las 3:40 de la tarde, un sistema de precipitaciones ingresó por el sur del área metropolitana y se extendió hacia el centro, provocando el desbordamiento de quebradas, inundaciones en vías y viviendas, caídas de árboles y deslizamientos. El Sistema de Emergencias 123 recibió más de 420 llamadas reportando incidentes en distintos puntos, lo que movilizó a más de 200 personas de la Alcaldía, el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres (Dagrd), el Cuerpo Oficial de Bomberos y Empresas Públicas de Medellín (EPM).
El alcalde Federico Gutiérrez siguió de cerca la evolución de los hechos y realizó varias actualizaciones a través de su cuenta en X. En su primer mensaje, a las 4:00 de la tarde, confirmó que su equipo ya se encontraba en los sitios afectados. Posteriormente, a las 6:30 p. m., informó sobre el avance de las labores y, hacia las 8:43 p. m., entregó un balance final de la jornada. “Nuestra prioridad es proteger la vida y acompañar a las familias afectadas”, señaló el mandatario, quien activó la comisión social para evaluar la situación de cada familia damnificada.
Crecidas súbitas y afectaciones en varios municipios
El Sistema de Alerta Temprana del Valle de Aburrá (Siata) reportó acumulados de hasta 8 milímetros en solo cinco minutos en Medellín, con picos de 6 milímetros en Caldas. Ese nivel de intensidad provocó aumentos repentinos en los caudales de las quebradas La Iguaná, La Presidenta y La Guayabala, que alcanzaron nivel rojo. En la quebrada La Iguaná, el desbordamiento generó inundaciones en vías y afectó a más de 200 viviendas, que resultaron con ingreso de lodo. Allí, unidades de rescate lograron auxiliar a un hombre de 62 años, quien fue trasladado estable a una unidad hospitalaria. En Envigado, Itagüí y Caldas también se registraron emergencias, aunque sin personas lesionadas reportadas hasta las 6:20 de la tarde.
La red vial sufrió múltiples cierres temporales. En Medellín, las inmediaciones del centro comercial Monterrey y la avenida 80 con Loma de los Bernal tuvieron que ser cerradas por inundaciones y caídas de árboles y postes. Hacia las 6:30 p. m., el alcalde Gutiérrez anunció la habilitación de ambos pasos, aunque con maquinaria y equipos vactor de EPM realizando labores de limpieza. En la avenida Guayabal con calle 2 Sur, la caída de un poste obligó a EPM a trabajar en el restablecimiento del servicio eléctrico, mientras que en el sector de Cristo Rey y en la parte alta del corregimiento Altavista se presentaron deslizamientos sobre las vías.
“El aumento del caudal de la quebrada La Iguaná provocó inundaciones en vías y afectaciones en varias viviendas. Nuestra comisión social ya fue activada y está evaluando la situación de cada familia”.
Federico Gutiérrez, alcalde de Medellín
El transporte público también resultó impactado. La Línea J del Metrocable, que conecta las estaciones San Javier y La Aurora, suspendió temporalmente su servicio, mientras que el aeropuerto Olaya Herrera reportó restricciones operativas por la baja nubosidad, lo que obligó a cancelar siete vuelos y demorar otros cinco. A pesar de la magnitud de las precipitaciones, los organismos de socorro destacaron que no se registraron víctimas fatales y que las labores se concentraron en atender a las familias afectadas, limpiar las vías y monitorear el comportamiento de las quebradas y del río Medellín.
Hacia el cierre de la noche, las condiciones meteorológicas comenzaron a mejorar, pero el Siata mantiene la vigilancia ante la posibilidad de nuevas precipitaciones. El Dagrd y los bomberos continúan con la evaluación de daños en puntos críticos como la calle 6 Sur con Guayabal, y EPM sigue trabajando en la reposición del servicio eléctrico en los sectores afectados. El alcalde reiteró el llamado a la ciudadanía para reportar cualquier emergencia a la línea 123 y aseguró que “estamos al frente de la situación”. La ciudad se prepara para afrontar las réplicas de un temporal que, en cuestión de horas, puso a prueba la capacidad de respuesta de todo el sistema de gestión del riesgo.










