El excandidato presidencial Santiago Botero Jaramillo, conocido como “Balín”, salió a defenderse públicamente de los señalamientos sobre los gastos de su campaña para la primera vuelta presidencial de 2026, luego de que la revista Semana publicara un reportaje que cuestionaba el origen y la destinación de los recursos reportados. En un pronunciamiento realizado a través de redes sociales, Botero afirmó que los recursos estatales fueron insuficientes y que, en la práctica, él mismo financió gran parte de su aspiración presidencial. La respuesta se da después de que la publicación periodística pusiera en duda los $6.895 millones en gastos reportados, de los cuales $4.500 millones correspondieron a un anticipo estatal aprobado por el Consejo Nacional Electoral el 20 de mayo de 2026 y girado apenas dos días después, es decir, nueve días antes de la elección del 31 de mayo.
Entre los aspectos más cuestionados por Semana aparecen los pagos realizados a los hermanos Eduardo Isaac Palomino Esper y Ciro Roberto Palomino Esper, quienes figuran en el Registro Único Empresarial y Social con actividades relacionadas con peluquerías, aunque también habrían mostrado registros que incluyen técnicas de impresión y litografía. Según la información revelada, la campaña habría desembolsado $99,5 millones a Eduardo Isaac y $49,9 millones a Ciro Roberto. Ante esto, Botero explicó que la vinculación de los hermanos Palomino Esper fue estrictamente por servicios de litografía y negó cualquier irregularidad, señalando que se trató de una contratación legítima para labores de impresión. “Eso del peluquero no es así. Eso es una compañía que tiene una litografía y tiene también unas cuantas peluquerías, pero nosotros contratamos algo de litografía”, sostuvo el excandidato.
Un anticipo insuficiente y un gasto concentrado en tres empresas
El excandidato fue enfático en defender la legalidad de su financiación y en cuestionar los montos entregados por el Estado. Para Botero, el anticipo de $4.500 millones no solo era insuficiente sino que llegó demasiado tarde. “Los $4.500 millones gastados en los nueve días, pues es un anticipo que el Gobierno no solamente debería dar, sino más o menos $25.000 millones nos debería haber dado a los candidatos para poder hacer nuestra campaña. Yo genuinamente creo que soy el candidato, el único de todos los candidatos que se pagó solo la campaña”, manifestó en su pronunciamiento. Con estas declaraciones, el excandidato intentó revertir el foco de la investigación hacia el sistema de financiación estatal y hacia el comportamiento de otras campañas.
“Los $4.500 millones gastados en los nueve días, pues es un anticipo que el Gobierno no solamente debería dar, sino más o menos $25.000 millones nos debería haber dado a los candidatos para poder hacer nuestra campaña. Yo genuinamente creo que soy el candidato, el único de todos los candidatos que se pagó solo la campaña”
Santiago Botero Jaramillo, excandidato presidencial
El reportaje de Semana también reveló que la campaña de Botero reportó $5.204 millones en propaganda electoral, de los cuales el 96,25% se concentró en tres empresas constituidas recientemente: LTRES Comercializadora SAS, matriculada en abril de 2026; Cónclave LF SAS, constituida en marzo de 2026; y D2 Publicidad SAS. La cercanía entre las fechas de creación de estas sociedades y la recepción de los cuantiosos contratos fue uno de los elementos que alertaron a la periodista Vicky Dávila y a la opinión pública. Botero, sin embargo, no se limitó a defenderse de esos señalamientos, sino que lanzó una dura advertencia contra la comunicadora, sugiriendo que en su poder obra información sensible que involucra a Dávila y al abogado Abelardo de la Espriella.
La amenaza de revelar chats y el cruce con Vicky Dávila
En un tono desafiante, el excandidato condicionó la publicación de esos materiales a un eventual nuevo capítulo de esta controversia. “A mí me gustaría que con esa rigurosidad que está haciendo (la periodista Vicky Dávila), revise el costo de las campañas del presidente y de todos los otros candidatos. Yo queriéndome salir de la política en estos tres años, pero como que la política me llama. Yo no quisiera, pues, mostrar toda la información que tengo hoy en día con la doctora Vicky Ávila cuando la atacaba Abelardo. Pero si me toca hacerlo, muestro, porque tengo realmente los chats de ellos con ella, donde muestra una cara muy diferente de la que hoy en día es”, afirmó Botero, dejando abierta la posibilidad de un nuevo escándalo que salpique a la periodista y a su círculo cercano.
“A mí me gustaría que con esa rigurosidad que está haciendo (la periodista Vicky Dávila), revise el costo de las campañas del presidente y de todos los otros candidatos. Yo queriéndome salir de la política en estos tres años, pero como que la política me llama. Yo no quisiera, pues, mostrar toda la información que tengo hoy en día con la doctora Vicky Ávila cuando la atacaba Abelardo. Pero si me toca hacerlo, muestro, porque tengo realmente los chats de ellos con ella, donde muestra una cara muy diferente de la que hoy en día es”
Santiago Botero Jaramillo, excandidato presidencial
La controversia coincide con un momento en el que varios excandidatos presidenciales solicitaron anticipos estatales para financiar sus campañas, entre ellos Sondra Macollins, Claudia López y Mauricio Lizano, lo que ha puesto el foco sobre los mecanismos de financiación electoral en el país. Mientras tanto, la defensa de Botero se centra en dos ejes: la insuficiencia del anticipo estatal y la supuesta falta de escrutinio sobre otras campañas. El excandidato, que insiste en haber financiado personalmente su aspiración, busca convertir la controversia en un debate más amplio sobre el costo real de la política colombiana y la transparencia de todos los actores involucrados. La discusión promete mantenerse viva en los próximos días, especialmente si Botero decide cumplir su amenaza y revelar los chats que, según él, demostrarían una conducta distinta a la que proyecta públicamente la periodista de Semana.










