Reliquia hallada en basura en Boston es entronizada en Cisneros, Antioquia

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En una ceremonia cargada de fe y asombro, la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Cisneros, en el oriente de Antioquia, celebró el domingo 5 de octubre de 2026 la entronización de una reliquia de primer grado de San Juan María Vianney, el célebre Cura de Ars. Se trata de un fragmento óseo del santo francés que fue descubierto en circunstancias insólitas: la cruz dorada que lo contenía estaba destinada a la basura en Boston, Estados Unidos, y fue rescatada por un amigo salvadoreño del párroco Iván Tobón Zapata. La Diócesis de Girardota, bajo el liderazgo del obispo Juan Manuel Toro Vallejo, autenticó la reliquia mediante un decreto episcopal tras un riguroso proceso de verificación canónica, y la ceremonia coincidió con el aniversario 98 de la erección canónica de la parroquia, ocurrida el 5 de octubre de 1928.

El hallazgo se remonta a 2025, cuando un conocido del padre Tobón Zapata, de origen salvadoreño, trabajaba en una mudanza para una familia europea en Boston. Entre los objetos desechados apareció una cruz dorada que llamó su atención por una inscripción en francés que decía “S. Joan. Vianney, Curé D’Ars”. Al abrir el pequeño compartimiento, encontró un fragmento óseo que parecía tener gran valor religioso. El amigo entregó la pieza al párroco de Cisneros, quien, antes de celebrar, decidió indagar su procedencia. La cruz viajó a Colombia en mayo de 2026 y, desde entonces, comenzó un minucioso proceso de autenticación que se extendió entre marzo y octubre de ese mismo año.

Un proceso canónico riguroso

La Diócesis de Girardota no dejó nada al azar. Siguiendo el protocolo establecido para este tipo de casos, se abrió el relicario interno de la cruz y se verificaron tanto el sello de cera como los hilos de oro que lo aseguraban, elementos que garantizaban la inviolabilidad del contenido. El obispo Juan Manuel Toro Vallejo insistió en que no bastaba con recibir la cruz sin conocer su procedencia, por lo que se adelantó un exhaustivo estudio antes de emitir el decreto de autenticidad. La reliquia fue finalmente reconocida como de primer grado, es decir, un resto corporal del santo, lo que aumentó la emoción entre los fieles.

Para entender el significado del hallazgo, fue clave la consulta al padre Víctor Weimar, quien fue párroco de Cisneros durante once años. Gracias a su memoria y a la revisión de las actas de construcción del templo, se confirmó que San Juan María Vianney es el titular de la parroquia desde su erección canónica en 1928, mientras que la Virgen del Carmen ejerce como patrona. Esta coincidencia fue interpretada por la comunidad como un gesto providencial, pues la reliquia llegó justamente a la iglesia que lleva el nombre del santo.

Una celebración con más de treinta sacerdotes

La ceremonia de entronización, realizada el 5 de octubre de 2026, contó con la participación de más de treinta sacerdotes, entre ellos el vicario parroquial Juan Sebastián Henao García, quien no ocultó su asombro. “Era una reliquia auténtica. ¡Qué emoción tan grande!”, exclamó el vicario, visiblemente conmovido. Durante la celebración, la reliquia fue expuesta en un nuevo relicario encargado especialmente a la Orfebrería Italiana de Villanueva, en Medellín, y también se presentó una imagen inédita del santo, creada por el artista religioso Santiago Ocampo Higuita.

«Era una reliquia auténtica. ¡Qué emoción tan grande!»

Juan Sebastián Henao García, vicario parroquial de Nuestra Señora del Carmen

San Juan María Vianney, nacido en Dardilly, Francia, el 8 de mayo de 1786, es recordado por su entrega pastoral en Ars, donde llegó a pasar hasta dieciocho horas diarias en el confesionario y fundó La Providence para acoger a niñas pobres. Su ordenación sacerdotal ocurrió el 13 de agosto de 1815, tras superar grandes dificultades con el latín, y murió el 4 de agosto de 1859. Fue canonizado en 1925 y proclamado patrono de los párrocos en 1929. Si bien su fiesta litúrgica se celebra cada 4 de agosto, la entronización de la reliquia se realizó en octubre para enmarcarla en el aniversario parroquial. La comunidad de Cisneros recibe así, con profunda devoción, un pedazo tangible de la historia de aquel santo que dedicó su vida al cuidado de las almas.

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