Terremoto en Chocó profundiza la caída de la venta de vivienda nueva en Colombia

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El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a San José del Palmar, en el departamento del Chocó, el pasado 10 de agosto, profundizó la caída en la venta de vivienda nueva en Colombia, un mercado que ya mostraba síntomas de desaceleración antes del sismo. Así lo revela el más reciente informe de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), cuyo presidente, Guillermo Herrera, presentó las cifras consolidadas a agosto de 2026. El gremio, que analizó los datos del Registro Único de Damnificados (RUD) y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), además de las estadísticas propias del sector, reportó que en total fueron afectadas 138.896 viviendas por el terremoto, de las cuales 119.748 sufrieron daños y 19.148 fueron destruidas. De ese universo, 99.780 viviendas se concentran en Caldas, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca, lo que representa el 72% del total nacional.

El contexto nacional refuerza la preocupación. En lo corrido de 2026, comparado con el mismo período del año anterior, los lanzamientos de vivienda nueva cayeron un 17,5% al pasar de 96.030 a 79.226 unidades, mientras que las ventas descendieron un 11,7%, de 119.156 a 105.226 unidades. Las iniciaciones de obra, por su parte, retrocedieron un 14,1%: de 81.800 a 70.264 unidades. Estos indicadores evidencian que la desaceleración ya estaba instalada antes del evento sísmico, aunque Camacol advierte que el terremoto agravó la situación al golpear zonas donde el mercado ya presentaba un menor dinamismo que el resto del país.

Impacto profundo en las regiones más afectadas

El impacto del sismo es particularmente severo en los cuatro departamentos analizados por Camacol, que excluyó a Chocó por limitaciones en la información del mercado inmobiliario de ese territorio. De acuerdo con el informe, el índice de ventas en esas zonas apenas alcanza los 40 puntos, frente a los 84 puntos del resto de Colombia, una brecha que también se observa en los lanzamientos (24 frente a 47) y en las iniciaciones de obra (19 frente a 77). Entre los datos más dramáticos, Risaralda registra una caída anual de ventas del 80,2%, mientras que Quindío no reportó ningún lanzamiento durante agosto y Caldas fue el único departamento de la región que reportó iniciaciones, con un total de 429 unidades, mientras los demás no registraron nuevas obras.

La magnitud de la destrucción supera cualquier paralelo con la actividad constructora reciente. Las viviendas afectadas en esos cuatro departamentos equivalen a 7,4 veces el volumen de iniciaciones de los últimos 12 meses, y las viviendas destruidas superan en un 10% el total de iniciaciones del mismo período. Para el gremio, esto demanda una respuesta extraordinaria que combine la reconstrucción con la atención de las necesidades habituales del mercado habitacional. En ese sentido, Camacol solicitó al Gobierno nacional «facilitar las condiciones para desarrollar nuevos proyectos y atender simultáneamente la demanda asociada a la reconstrucción y las necesidades habituales del mercado habitacional». La entidad también pidió «un aumento significativo en la capacidad de producción de vivienda en las zonas impactadas por el sismo».

«Facilitar las condiciones para desarrollar nuevos proyectos y atender simultáneamente la demanda asociada a la reconstrucción y las necesidades habituales del mercado habitacional»

Camacol

El panorama se completa con otros indicadores que inciden en el comportamiento del sector. Según el Dane, el precio de la vivienda nueva aumentó un 2,41% en el segundo trimestre de 2026 frente al trimestre anterior, con un alza del 3,68% en casas y del 2,37% en apartamentos. Mientras tanto, el salario mínimo tuvo un incremento del 23,7% durante 2026, lo que presiona los costos de construcción, aunque las tasas de crédito hipotecario en pesos para vivienda nueva o usada se mantienen desde un 10% efectivo anual para los afiliados por cesantías del Fondo Nacional del Ahorro (FNA). Camacol advierte que la evolución de las ventas, los lanzamientos y las condiciones de financiación marcará el ritmo de la oferta residencial durante el cierre del año, en un contexto donde la reconstrucción y la reactivación del mercado deberán caminar en paralelo.

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