Colombia ocupa el puesto 43 de 44 en condiciones globales para jubilarse

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Colombia se mantiene en el penúltimo lugar del Índice Global de Jubilación 2026, ocupando el puesto 43 entre 44 países evaluados, con una calificación general del 35 por ciento que, aunque representa un avance de dos puntos porcentuales frente al año anterior, no logró modificar su posición en el ranking. El informe, elaborado por Natixis Investment Managers en conjunto con CoreData Research, mide las condiciones que ofrece cada mercado para que las personas puedan jubilarse de manera segura y digna, combinando 18 indicadores agrupados en cuatro categorías: finanzas en la jubilación, salud, bienestar material y calidad de vida. A pesar de la leve mejoría en la puntuación general, el país continúa rezagado en los factores estructurales que determinan la seguridad financiera durante la vejez.

La desigualdad de ingresos y el bienestar material se consolidan como los talones de Aquiles del sistema colombiano. En estas dos categorías, el país ocupa el último lugar entre las 44 naciones analizadas, lo que refleja la persistente brecha económica que dificulta que la población construya un respaldo financiero sólido para la jubilación. El ingreso per cápita se ubica en el puesto 42, mientras que el desempleo, aunque mejoró cinco posiciones con respecto a la medición anterior, sigue siendo un factor crítico. La inflación, que afecta directamente el poder adquisitivo de los ahorros pensionales, posiciona a Colombia en el puesto 42, y la cartera bancaria vencida, indicador de la fragilidad del sistema financiero, ocupa el lugar 40 entre los países evaluados.

Luces y sombras en finanzas y gobernanza

En el capítulo de finanzas para la jubilación, Colombia logró un avance modesto al subir una posición, alcanzando el puesto 31 con una calificación del 60 por ciento. Dentro de este subíndice destacan dos indicadores en los que el país muestra fortaleza relativa: la dependencia de la vejez, que lo ubica en el tercer lugar mundial, y la carga tributaria, que escaló al cuarto puesto al mejorar su calificación de 52 a 69 por ciento. Las tasas de interés también aparecen entre los puntos fuertes, con una calificación que pasó del 92 al 94 por ciento, situando a Colombia en el cuarto lugar. Sin embargo, la gobernanza se deterioró: su calificación cayó de 66 a 65 por ciento, descendiendo al puesto 41, mientras que el endeudamiento del Gobierno empeoró aún más, al bajar del 60 al 55 por ciento en la evaluación.

El indicador ambiental, que en la edición anterior ubicaba a Colombia en el quinto puesto, sufrió un desplome de 14 posiciones hasta el lugar 19, lo que representa el mayor retroceso registrado en el índice. En el componente de calidad de vida, el país descendió al puesto 39 con una calificación del 54 por ciento, inferior al 55 por ciento del año pasado. Indicadores como la calidad del aire (puesto 36), el acceso a agua y saneamiento (puesto 41) y la felicidad (puesto 37) reflejan las carencias estructurales que impactan el bienestar de la población mayor. En biodiversidad, Colombia se mantiene en el puesto 27.

Salud avanza, pero el gasto sanitario sigue rezagado

El subíndice de salud fue uno de los pocos que mostró una tendencia positiva. Colombia escaló cuatro posiciones para ubicarse en el puesto 36, con una calificación del 58 por ciento. La esperanza de vida avanzó cinco lugares, hasta el puesto 36, y el gasto en salud asegurado, que mide la cobertura universal, se mantiene como uno de los indicadores más sólidos del país al ocupar el puesto 16. No obstante, el gasto sanitario per cápita sigue siendo uno de los más bajos entre los países evaluados, al caer al puesto 41, lo que evidencia la brecha entre la cobertura nominal y la calidad efectiva de los servicios.

La preocupación por la vejez no solo se refleja en las cifras macroeconómicas, sino también en la percepción de los propios colombianos. De acuerdo con la Encuesta Global de Inversionistas Individuales 2025, realizada por Natixis, el 39 por ciento de los encuestados en Colombia y Perú manifestó el temor de convertirse en una carga financiera para sus hijos durante la jubilación, una cifra que casi duplica el promedio global del 20 por ciento. Este dato subraya la ansiedad que genera la falta de ahorros suficientes y la debilidad de los sistemas de protección social en la región, y contrasta con la mejora marginal que el país logró en el índice general. La repetición del puesto 43, a pesar del incremento de dos puntos en la calificación, indica que el resto de las naciones también avanzan, y que para escalar posiciones Colombia requiere cambios estructurales profundos en la distribución del ingreso, la cobertura sanitaria y la sostenibilidad fiscal.

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