Hall y Woodford ganan Nobel de Economía 2026; sus ideas guían al Banco de la República

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Los economistas estadounidenses Robert E. Hall, de la Universidad de Stanford, y Michael Woodford, de la Universidad de Columbia, fueron galardonados con el Premio Nobel de Economía 2026, otorgado por la Real Academia Sueca de Ciencias, por desarrollar los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica. El reconocimiento, que incluye 12 millones de coronas suecas (aproximadamente 1,2 millones de dólares o 3,8 billones de pesos colombianos) compartidos en partes iguales, destaca cómo las decisiones de hogares y empresas sobre consumo, ahorro y fijación de precios están guiadas por expectativas de futuro, no solo por datos del presente. En Colombia, sus ideas tienen aplicación directa en la enseñanza del Curso de Banca Central del Banco de la República y en el debate tributario nacional, donde se discute la vigencia del libro The Flat Tax, escrito por Hall y Alvin Rabushka en 1985.

Andrea Otero, investigadora del Departamento de Estudios de Política Económica del Banco de la República, y Julián Parra-Polanía, creador del Curso de Banca Central e investigador principal de la Subgerencia de Estudios Económicos de la misma entidad, explicaron que el Nobel de este año reconoce a Hall y Woodford por construir esos fundamentos microeconómicos. “Explicar los grandes resultados de la economía desde las decisiones de hogares y empresas”, afirmaron. Ambos investigadores señalaron que las expectativas son clave porque hogares y empresas deciden mirando hacia adelante: lo que esperan sobre ingresos, inflación y tasas futuras influye en el consumo, la fijación de precios y los efectos de la política monetaria. En el Curso de Banca Central, que se imparte cada año de manera presencial y virtual en distintas regiones del país de forma gratuita para estudiantes de Economía, se estudian conceptos como expectativas racionales y la Crítica de Lucas, que sostiene que una política puede cambiar las decisiones de las personas y, con ellas, las relaciones que el modelo pretendía usar.

El puente entre la teoría micro y la macroeconomía

César Pabón, director ejecutivo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, destacó que más allá de los nombres y sus innumerables trabajos, lo que más le gusta del Nobel de este año es el reconocimiento a la conexión entre la micro y la macro. “Lo más interesante es cómo todo eso se traduce en mejores políticas monetarias y fiscales para controlar la inflación y suavizar los ciclos económicos. Al final, detrás de las grandes decisiones de política económica están las decisiones cotidianas de millones de personas”, agregó. Por su parte, Mario Fernando Cruz, director de la Unidad de Proyección Normativa y Estudios de Regulación Financiera, recordó que Robert Hall, junto a Milton Friedman, son padres de la teoría moderna del consumo de los hogares. “Entendieron que el consumo actual no depende del ingreso corriente —como planteaba Keynes— sino de expectativas de ingresos futuros, ahorros, patrimonio, estabilidad laboral, tasa de interés, etc.”, precisó. Cruz añadió que el consumo puede caer en el presente ante un panorama difícil de empleo o crecimiento, sin necesidad de una recesión, lo que refuerza la relevancia de los modelos neokeynesianos de tres ecuaciones que vinculan demanda agregada, inflación y tasa de interés del banco central, estudiados en el curso.

«Este Nobel nos deja una gran lección: la teoría rigurosa puede convertirse en una herramienta para enfrentar problemas económicos reales. Ese puente entre modelos y decisiones es el que propone el Curso de Banca Central»

Andrea Otero y Julián Parra-Polanía, Banco de la República

En el ámbito tributario, las ideas de Hall también resuenan. Camilo Guzmán, director de Libertank, destacó el libro The Flat Tax como “la propuesta más clara de reforma tributaria pro-crecimiento”. Según Guzmán, el impuesto de tarifa única propuesto por Hall y Rabushka establece una sola tasa, baja para todos, fácil de declarar, de pagar y de recaudar, que no castiga el ahorro ni la inversión. “La declaración de impuestos debería caber en una postal”, afirmó. Agregó que los pobres pagan cero gracias a una exención generosa, describiéndolo como “un impuesto al consumo progresivo, simple y eficiente, exactamente lo contrario de lo que tenemos en Colombia: un sistema complejo, lleno de huecos, que castiga el trabajo y el ahorro”. Lisandro Junco, exdirector de la DIAN, relacionó esta propuesta con el Régimen Simple de Tributación que se estableció durante su gestión, y señaló que “curiosamente, a muchos economistas de este país no les gusta y por eso han querido eliminar el Régimen Simple de Tributación”. Junco vinculó así el planteamiento de Hall con políticas tributarias concretas en Colombia.

El análisis de Otero y Parra-Polanía, difundido a través de la cuenta de X de Andrea Otero, también abordó el problema de inconsistencia dinámica y credibilidad de la política monetaria. “No basta con anunciar una decisión: deben creer en ella. Por eso la coherencia y la comunicación son parte de la política monetaria”, subrayaron. Ambos investigadores concluyeron que el Nobel reconoce que la teoría rigurosa puede convertirse en una herramienta para enfrentar problemas económicos reales, y que ese puente entre modelos y decisiones es el que propone el Curso de Banca Central, organizado por el Banco de la República y la Red Investigadores de Economía, con universidades coorganizadoras y profesores del equipo técnico del banco. El galardón, cuyo nombre oficial es Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, refuerza así la importancia de integrar las expectativas de los agentes económicos en los modelos que guían la política monetaria y fiscal moderna.

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