Un sábado que debía ser de fiesta en Ayapel, Córdoba, se transformó en escenas de pánico cuando la estructura de palcos de madera y guadua de las corralejas locales se inclinó por el sobrecupo, el 10 de octubre de 2026. La repentina inclinación de la gradería, construida presuntamente con madera deteriorada, provocó una evacuación desesperada de los asistentes a la jornada taurina, quienes gritaron alerta y descendieron en estampida para ponerse a salvo. Pese a la magnitud del susto, no se ha conocido un reporte oficial de lesionados, aunque las imágenes que circularon en redes sociales muestran a adultos lanzando a sus hijos desde las alturas por temor a un colapso total.
Los hechos ocurrieron durante la temporada de corralejas que se celebra en esa población cordobesa desde el 7 y hasta el 13 de octubre. Testigos registraron con sus teléfonos cómo uno de los palcos más concurridos de la tarde comenzó a ceder bajo el peso de cientos de espectadores que se habían ubicado en los niveles superiores, superando la capacidad de carga de la estructura. Las grabaciones, difundidas por la cuenta @ColombiaOscura en X, muestran a personas saltando desde varios metros, bajando por listones de guadua y descendiendo con niños en brazos, en medio de gritos y empujones.
Un espectáculo en vísperas de su fin legal
La emergencia reavivó de inmediato el recuerdo de la tragedia de El Espinal, Tolima, donde en 2022 murieron cuatro personas y cerca de trescientos resultaron heridas por el desplome de una estructura similar. Aquel antecedente, junto con la presión de organizaciones animalistas, llevó a la sanción de la Ley 2385 de 2024, conocida como Ley No Más Olé, que prohibió las corridas de toros desde el 22 de julio de 2027. Sin embargo, el panorama legal ha tenido matices tras las sentencias C-374 de 2025 y C-312 de 2026, con las que la Corte Constitucional declaró inexequible la exclusión de las corralejas, los toros coleados y las peleas de gallos de dicha prohibición. Según el calendario manejado por autoridades y medios, estos espectáculos deberán finalizar definitivamente el 4 de septiembre de 2028, con interpretaciones que resumen la fecha como 2027.
Mientras tanto, el Decreto 703 del 7 de julio de 2026 estableció que, durante la transición, estos eventos deben ser incruentos: se prohíben banderillas, puyas y cualquier elemento cortopunzante o eléctrico, además de impedir la participación de menores de 18 años como toreros o espectadores. En ese contexto de cambio, la inclinación de los palcos de Ayapel evidenció las precarias condiciones de seguridad de una práctica que sigue realizándose en unas 103 corralejas anuales en la región Caribe y departamentos como Tolima, pese a las advertencias sobre su peligrosidad.
«¡Qué horror! Se puede repetir la tragedia del Espinal, Tolima. A parte de ir a ver un espectáculo de tortura animal están poniendo en riesgo sus vidas. Solicito de inmediato al alcalde de Ayapel, Córdoba, Hugo Armando Pinedo, cancelar las corralejas. La infraestructura está en pésimas condiciones y se expone la vida de todos. Si llega a haber una tragedia, la responsabilidad caerá sobre sus manos. ¡Deje de patrocinar el maltrato animal y de arriesgar vidas humanas!»
Esmeralda Hernández, senadora del Pacto Histórico
La senadora Hernández, autora de la Ley No Más Olé, publicó su rechazo en su cuenta de X y exigió la cancelación inmediata del evento al alcalde Hugo Armando Pinedo, a quien ahora le corresponde esclarecer las inspecciones previas que avalaron la estructura. Mientras la Alcaldía no emita un parte oficial sobre el estado de la gradería y las medidas a tomar, la incertidumbre persiste entre los asistentes y la opinión pública, que ve en lo ocurrido en Ayapel una advertencia más de que la fiesta brava, con sus palcos frágiles y el riesgo humano, podría estar cobrando una factura que nadie quiere pagar.










