Petro responde con ironía a denuncia de red de mujeres en Casa de Nariño, Bogotá

Compartir en redes sociales

En una serie de revelaciones que han sacudido el espectro político nacional, la exdirectora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre) y exgerente del Fondo Adaptación, Angie Rodríguez, aseguró que durante el gobierno de Gustavo Petro funcionó en la Casa de Nariño una red de mujeres que pasaron de ser acompañantes del mandatario a ocupar altos cargos públicos. Las declaraciones, difundidas en el espacio digital Vértice Noticias en diálogo con el senador Germán Rodríguez, del Partido Salvación Nacional, y ampliadas en una entrevista con Caracol Radio, describen un entramado de influencias, presiones y presuntos episodios de violencia física que habrían tenido como epicentro el corazón del poder ejecutivo. Frente a estas acusaciones, el propio expresidente Petro reaccionó con ironía a través de su cuenta de X, donde escribió: «Jajaja. Como no. En la vida aprendí una cosa: no soy un hombre estúpido», y agregó: «No soy como quienes se enamoran y se entregan al paramilitarismo, no llego a tan alto grado de estupidez».

Rodríguez, quien ocupó dos de las posiciones más sensibles del Estado durante la administración Petro, no solo confirmó las denuncias previas de la exasesora catalana Eva Ferrer sobre el manejo de influencias de la ex primera dama Verónica Alcocer, sino que fue más allá al afirmar que existe un «pacto de silencio criminal» entre el expresidente y su esposa. «Si alguien hablaba del uno, el otro lo protegía, pero no había sentido de ética ni de respeto por el país», sostuvo la exfuncionaria, quien además reveló inquietantes detalles sobre el clima interno de la Casa de Nariño. Según su relato, la presencia de estas mujeres en el entorno presidencial generó disputas que llegaron incluso a la violencia física: «Ese día la primera dama me agredió, me coge y me zarandea en mi oficina. Luego, en presencia de varias funcionarias, me empieza a insultar y a humillar. Y más tarde se escuchaban los golpes; ella estaba golpeando al presidente, lo insultaba con palabras soeces y le tiraba cosas».

Una red que llegó al corazón del poder

La exdirectora del Dapre describió un proceso gradual mediante el cual mujeres sin perfil técnico se abrieron paso hasta ocupar posiciones de alta dirección en entidades del Estado. «Tengo en mi cabeza cómo es la red y tengo en mi cabeza cómo ellas, muchas de ellas, dejaron de ser solamente las acompañantes para llegar a cargos muy importantes dentro del gobierno», afirmó, y precisó: «Eran mujeres de la vida fácil que se dedicaban a una de las profesiones más antiguas del mundo». En un tono aún más explícito, Rodríguez añadió: «Es que yo les voy a decir algo. Ese término de ‘mariposa’ no sé por qué se le pusieron, porque a las cosas hay que llamarlas como son. Ellas son mujeres de la calle. Perdóneme». Entre los nombres vinculados al entorno de poder presidencial figuran Juliana Guerrero, Gabriela Muñoz y Laura Sarabia, aunque tanto Guerrero como Muñoz han negado públicamente ser «amantes» de Petro, como se les señaló en su momento. Rodríguez, sin embargo, puso especial énfasis en el caso de Guerrero, a quien el propio presidente le habría ordenado nombrar como viceministra de Juventudes pese a no cumplir los requisitos legales para el cargo.

«El presidente me da la orden de nombrar a Juliana Guerrero viceministra de Juventudes. Yo le digo: ‘Presidente, es que ella no tiene título profesional, por lo tanto, no se puede posesionar’. Él me pasa el celular y tenían una conversación vulgar ahí ellos dos. Y le digo: ‘Presidente, con todo el respeto, pero esos títulos son falsos’. Y él me mira y me dice que eso ‘era mentira y que la orden era publicar y publicar'»

Angie Rodríguez, exdirectora del Dapre

La exfuncionaria aseguró que advirtió al expresidente sobre las inconsistencias académicas en la hoja de vida de Guerrero, pero que este hizo caso omiso. También sostuvo que la ex primera dama Verónica Alcocer mantenía intereses en el manejo de recursos y contratos en dependencias como la Consejería Presidencial para la Reconciliación. «La pelea era porque me nombran a mí directora del Dapre y por la molestia que causó la presencia de estas mujeres en el corazón de la Casa de Nariño», explicó Rodríguez para contextualizar el origen de los conflictos internos que, según su versión, marcaron la dinámica del gobierno.

Estas revelaciones reavivan las controversias sobre el manejo de influencias y las disputas internas durante la administración Petro, así como el papel de la exprimera dama en decisiones de Estado. Mientras tanto, la respuesta del expresidente, cargada de ironía y evasivas, no ha hecho más que avivar el debate público, dejando en el aire interrogantes sobre la veracidad de unas acusaciones que, de confirmarse, revelarían un entramado de poder muy distinto al que se proyectaba desde el Palacio. La opinión pública espera ahora una reacción contundente de los organismos de control, mientras las redes sociales se han convertido en el principal escenario de una batalla mediática que está lejos de terminar.

Sigue leyendo