El expresidente Gustavo Petro calificó como “un engaño” el balance de seguridad presentado por el presidente Abelardo de la Espriella, quien en sus primeros dos meses de gobierno reportó la afectación de 33 cabecillas de organizaciones narcoterroristas. A través de su cuenta en la red social X, el exmandatario cuestionó la veracidad de los resultados operativos y puso en duda que las muertes reportadas correspondan realmente a los máximos líderes de esos grupos ilegales.
El balance oficial dado a conocer por De la Espriella incluye cifras contundentes en la lucha contra el narcotráfico: 125.182 kilogramos de cocaína incautados, es decir más de 125 toneladas, junto con 60.101 kilogramos de marihuana, 14.607 kilogramos de pasta y base de coca y 1.092 kilogramos de heroína. Además, se reportó la destrucción o inhabilitación de 679 infraestructuras de producción de narcóticos y la muerte de varios cabecillas, entre ellos alias La Morocha, señalada como cabecilla política y financiera de la estructura Rodrigo Cadete; alias Lobo o Emanuel, de la estructura 36; alias Max Max, principal explosivista de la estructura Jaime Martínez; alias Ruso o Alemán, del frente 28; alias Bonito, segundo cabecilla de Comandos de Frontera, y alias Águila, vinculado a una subestructura de la Segunda Marquetalia. “Estamos dándole al narcotráfico más duro que nunca”, afirmó el presidente durante su discurso.
La reacción de Petro no se hizo esperar y cuestionó directamente la forma en que se presentan esas bajas. “Este poco de nombres desconocidos que siempre la prensa dice que son cabecillas, ya me lo conozco. Es un engaño”, escribió el expresidente, quien agregó que “al presidente le dicen que van a caer cabecillas, pero no caen ni los cabecillas armados ni los capos, los más importantes”. En ese mismo mensaje, Petro advirtió que se “engañan al presidente, se inventan nombres de cabecillas sobre los muertos, que pueden ser niños o civiles, y dejan al presidente como un zapato viejo”.
La experiencia de Petro con los bombardeos
El expresidente también relató su propia experiencia al frente de operaciones militares. Afirmó que durante su gobierno ordenó 25 bombardeos y que en ninguno de ellos murieron los principales objetivos. Según su relato, en varias ocasiones le informaban que los cabecillas habían escapado momentos antes del ataque: “Encontraban las gafas, las mochilas, pero siempre me decían que hacía 25 segundos antes del bombardeo habían escapado”. Petro señaló que pedía conocer la ubicación de niños, niñas y adolescentes en las zonas de bombardeo para evitar que fueran afectados y, en caso de ser encontrados, entregarlos al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.
“Al presidente le dicen que van a caer cabecillas, pero no caen ni los cabecillas armados ni los capos, los más importantes”
Gustavo Petro, expresidente de Colombia
El exmandatario planteó además una hipótesis sobre posibles filtraciones de información. Primero consideró que los organismos coordinadores de operaciones podían estar infiltrados por el narcotráfico; luego sugirió, sin aportar pruebas, que personas vinculadas con agencias extranjeras que entregaban información al Ejército podrían haber advertido a los cabecillas. Esta afirmación no está respaldada por evidencias ni confirmaciones independientes, según el material conocido.
El cruce de versiones deja dos posturas contrapuestas: mientras el gobierno de Abelardo de la Espriella presenta las operaciones como una ofensiva contundente contra las estructuras narcoterroristas, Gustavo Petro insiste en que se requiere un mayor rigor en la identificación de los muertos y en la verificación de la información previa sobre los objetivos. La discusión evidencia la profunda brecha entre la narrativa oficial y las sospechas del expresidente sobre la forma en que se reportan los resultados militares en el país.










