En la madrugada del 13 de octubre de 2026, unidades antiexplosivos de la Policía Nacional atendieron el hallazgo de un cilindro pintado con los colores de la bandera de Colombia y una pancarta alusiva a las disidencias de las Farc, específicamente a la estructura criminal Jaime Martínez, en el costado oriental del estadio Pascual Guerrero, en el barrio San Fernando de Cali, cerca de las piscinas Alberto Galindo. El alcalde Alejandro Eder informó que los elementos, abandonados en una zona de alta circulación peatonal frecuentada por deportistas, fueron verificados y se descartó que contuvieran explosivos, generando un parte de tranquilidad entre la ciudadanía.
Ante la alerta, la Policía acordonó el sector y activó los protocolos de seguridad. Unidades especializadas en explosivos examinaron el cilindro y la pancarta, determinando que no representaban una amenaza real. Según el mandatario local, estos elementos buscaban generar temor en la ciudad en el marco de la presencia de grupos disidentes en la región.
Autoridades descartan explosivos y piden colaboración ciudadana
En su cuenta de X, el alcalde Eder declaró:
«Quiero dar un parte de tranquilidad frente a los elementos que fueron abandonados en el costado oriental del estadio Pascual Guerrero»
Alejandro Eder, alcalde de Cali
El mandatario añadió que «su colaboración es fundamental para garantizar la seguridad de todos» y reiteró que cualquier tipo de amenaza fue descartada tras la verificación de las unidades antiexplosivos. La Alcaldía de Cali hizo un llamado a los ciudadanos para que reporten cualquier información sobre los responsables y denuncien movimientos sospechosos que puedan atentar contra la convivencia.
El hallazgo se produjo en un contexto de presencia de disidencias de las Farc en la región, y la estructura Jaime Martínez ya ha sido señalada en acciones similares. Las autoridades insistieron en que la colaboración ciudadana es clave para evitar que estos actos afecten la seguridad en una zona tradicionalmente concurrida por deportistas aficionados y de alto rendimiento que realizan caminatas y entrenamientos en el estadio y la unidad deportiva. El incidente, pese a no representar un peligro real, generó tensión entre los presentes y motivó un refuerzo de los operativos de vigilancia en el sector.










