El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, confirmó este 12 de octubre de 2026 que el Fondo Milagro, creado mediante el Decreto 1379 para atender la emergencia y la reconstrucción tras el terremoto de magnitud 7,4 del 10 de agosto, comenzó a operar desde el miércoles 7 de octubre con una disponibilidad inicial de un billón de pesos. El anuncio lo hizo durante el Puesto de Mando Unificado (PMU) instalado en Cali, con la participación del ministro Rodrigo Lara y el alcalde Alejandro Eder, y en compañía del gerente del fondo, el empresario antioqueño Jaime Andrés Uribe Tamayo. «Hoy la reconstrucción es una realidad. Ya tiene que pasar de las palabras a las obras. Por eso, desde el miércoles 7 de octubre, el Fondo Milagro comenzó a disponer de un billón de pesos para atender viviendas, colegios, centros de salud, acueductos y vías», declaró el mandatario.
El fondo está estructurado como un patrimonio autónomo administrado por Fiducoldex, con recursos que permanecen en el Sistema de Cuenta Única Nacional bajo control del Tesoro Nacional. Los desembolsos solo se realizarán cuando existan obligaciones exigibles y contratos debidamente verificados, lo que, según explicó el gerente Uribe Tamayo, busca garantizar transparencia y evitar intermediarios. «La regla que le he impuesto al Fondo Milagro es que la plata de la tragedia no pasa por manos de intermediarios, llega directamente al pueblo que la necesita. Así es como se hacen las cosas en el gobierno del Tigre», afirmó. El fondo tomará como referencia el modelo del Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero, creado tras el terremoto de Armenia de 1999.
Capacidad financiera y plan de inversión
La disponibilidad inicial de un billón de pesos se suma a una contratación prevista para noviembre de 2026 por 2,7 billones de pesos adicionales, lo que proyecta una capacidad total del fondo cercana a los cuatro billones de pesos. El gerente indicó que aún se recopila información para identificar las necesidades de las zonas afectadas y completar la estructura jurídica, labor en la que participan el Ministerio del Interior y la Presidencia. «Tenemos que ser asertivos con los recursos y el tiempo. Lo primero es la información y luego la planeación de la reconstrucción», señaló Uribe Tamayo. Antes de distribuir los recursos se deberán establecer las áreas más perjudicadas, calcular los costos de reconstrucción y definir las fuentes de financiación, incluyendo los daños cubiertos por pólizas de seguros y los que asumirán los particulares. La inversión abarcará asistencia humanitaria, vivienda temporal o definitiva, obras de salud, educación, transporte, agua potable, saneamiento básico, energía y telecomunicaciones.
La dirección del mecanismo estará a cargo de un Consejo Directivo compuesto por siete integrantes con derecho a voto: cinco delegados del presidente de la República, uno del Departamento Nacional de Planeación y uno del Ministerio de Hacienda. El presidente elegirá a quien lo encabece, y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) participará con voz pero sin voto, mientras que el Ministerio de Hacienda ejercerá como Secretaría Técnica sin voto. La estructura está respaldada por el acto administrativo GCD 012 de 2026 y el contrato 6.001-2026. «Mi instrucción ha sido que cada peso tiene que tener un destino verificable, cada contratación debe poder explicarse. Ninguna tragedia puede convertirse en un negocio», enfatizó el gerente del Fondo Milagro.
«Hoy la reconstrucción es una realidad. Ya tiene que pasar de las palabras a las obras. Por eso, desde el miércoles 7 de octubre, el Fondo Milagro comenzó a disponer de un billón de pesos para atender viviendas, colegios, centros de salud, acueductos y vías.»
Abelardo de la Espriella, presidente de la República
El terremoto del 10 de agosto de 2026, que alcanzó una magnitud de 7,4, afectó a miles de familias en distintas regiones del país. Con la puesta en marcha del Fondo Milagro, el Gobierno Nacional busca garantizar que los recursos lleguen de manera directa y eficiente a los damnificados, evitando que la tramitología y los intermediarios retrasen la atención. El modelo tomado del Eje Cafetero, que en su momento logró la reconstrucción de varias ciudades, sirve como hoja de ruta para esta nueva etapa de recuperación. El fondo permanecerá separado del presupuesto ordinario del Ministerio de Hacienda y del patrimonio propio de Fiducoldex, lo que, según las autoridades, garantiza su independencia financiera y su focalización en la reconstrucción. La contratación masiva prevista para noviembre será el siguiente paso para transformar las palabras en obras concretas.










