Una turista que bailaba en la emblemática Plaza de la Trinidad, en el centro histórico de Getsemaní (Cartagena), derribó la estatua del sacerdote Jorge Enrique Umaña al apoyarse en ella durante sus movimientos, lo que la expone a una posible condena de hasta 90 meses de prisión, una multa que podría alcanzar los 37,5 salarios mínimos legales mensuales vigentes y el costo de la restauración de la obra. El incidente ocurrió el sábado 10 de octubre de 2026, según confirmaron las autoridades locales, y quedó registrado en videos que circulan en redes sociales. La mujer, identificada por el alcalde Dumek Turbay como residente de Barranquilla y cuyo nombre no ha sido revelado, no se presentó a responder por el hecho, informó el mandatario.
La escena se desarrolló en plena jornada festiva: la turista, mientras bailaba ante un grupo de personas que observaban y aplaudían, se sostuvo de la estatua como apoyo; la pieza perdió estabilidad, cayó al suelo y arrastró a la participante. Las imágenes muestran el momento del desplome y la reacción de los presentes. La figura del cura Jorge Enrique Umaña, una de las más queridas y fotografiadas de la zona, sufrió daños cuya magnitud aún no ha sido determinada. Como consecuencia del suceso, la Alcaldía de Cartagena anunció el retiro de las esculturas de Umaña y de Pedro Romero, ubicadas en la misma plaza, para someterlas a una verificación de su estado y proceder con las restauraciones necesarias.
Implicaciones penales y económicas
De acuerdo con el artículo 265 del Código Penal colombiano, el daño en bien ajeno puede ser castigado con prisión de 16 a 90 meses y una multa de 6,66 a 37,5 salarios mínimos legales mensuales vigentes. No obstante, la pena sería menor si el valor del daño no supera los 10 salarios mínimos, aspecto que dependerá del análisis técnico de la obra y de la evaluación que hagan las autoridades sobre la responsabilidad de la mujer. El monto final de la reparación no está establecido y se conocerá tras las inspecciones al material, la estructura y las afectaciones concretas de la escultura.
La Plaza de la Trinidad, corazón de Getsemaní, es un punto de encuentro que reúne a diario a residentes, turistas y artistas callejeros, con restaurantes, alojamientos y actividades culturales que la convierten en un atractivo de la ciudad. La secuencia audiovisual del incidente aporta elementos a la investigación, pero no reemplaza la valoración de las autoridades para determinar si el hecho constituye un delito con las penas agravadas previstas en la ley. Una eventual multa no cubre automáticamente los gastos de restauración; si se establece la responsabilidad, la mujer podría verse obligada a asumir el costo total de la recuperación de la obra, que incluye trabajos especializados en escultura pública.










