El soldado profesional José Oswaldo Zapata Cuéllar, uno de los tres militares heridos tras el bombardeo ejecutado el 10 de octubre contra el frente 33 de las disidencias de las Farc en el Catatumbo, falleció en un centro asistencial de Cúcuta después de activar un campo minado durante labores de verificación en terreno. El uniformado, oriundo del municipio de Buga, Valle del Cauca, sufrió la amputación de ambas extremidades inferiores como consecuencia de la explosión de un artefacto improvisado, y pese a permanecer bajo observación médica no logró sobrevivir a la gravedad de sus heridas.
Los hechos ocurrieron en la zona rural comprendida entre Tibú y El Tarra, en Norte de Santander, donde las tropas adelantaban un operativo de registro y aseguramiento del campamento intervenido por la Fuerza Aérea Colombiana tras el bombardeo contra la estructura ilegal. Además de Zapata Cuéllar, resultaron heridos el capitán Geovanny Guerrero Montes y el soldado profesional Luis Ángel Ceballos Ramírez, quienes presentaron lesiones leves y fueron atendidos en la clínica Medical Duarte de Cúcuta. Los tres militares fueron evacuados en helicóptero desde la zona de combate para recibir atención especializada.
Operación contra el frente 33
El operativo militar se dirigió contra el frente 33, facción adscrita al Estado Mayor de Bloques y Frentes de alias Calarcá. Labores de inteligencia permitieron identificar campamentos, un búnker y áreas preparadas con artefactos explosivos improvisados, lo que motivó el uso inicial del componente aéreo desde las 10:00 de la noche del 10 de octubre. En el bombardeo murieron cuatro presuntos integrantes de la estructura ilegal: tres hombres y un menor de 16 años que, según las autoridades, habría sido reclutado de forma forzosa.
Las Fuerzas Militares señalaron que la operación buscó proteger a las comunidades rurales de Tibú del accionar del frente 33 y del ELN, grupos que han destruido viviendas con ataques de drones cargados de explosivos e instalado campos minados que representan un riesgo constante para la población civil y la fuerza pública. Fue precisamente uno de esos campos minados el que causó la tragedia durante las labores de verificación del terreno intervenido.
«Como comandante general, me duele profundamente la pérdida de uno de nuestros mejores hombres, pero también me llena de indignación la crueldad de quienes, incapaces de enfrentar la acción legítima de nuestras tropas, recurren al terrorismo y siembran el miedo entre las comunidades»
General Erick Rodríguez, comandante general de las Fuerzas Militares
El alto oficial también expresó su rechazo contundente frente a las circunstancias del deceso del soldado Zapata Cuéllar, a quien describió como un hombre entregado a la defensa del país. «Nuestro comando José Oswaldo Zapata Cuéllar fue asesinado con sevicia por criminales de la Estructura 33, en un acto de barbarie que contrasta con la legitimidad y el honor de nuestras tropas», afirmó el general Rodríguez, quien lamentó la pérdida de uno de sus mejores hombres en el cumplimiento del deber. Mientras tanto, el capitán Guerrero Montes y el soldado Ceballos Ramírez permanecen estables y en recuperación, en medio de una operación que deja en evidencia los altos riesgos que enfrentan los uniformados en una de las regiones más golpeadas por el conflicto armado en Colombia.










