Gobierno inicia negociación del salario mínimo 2027 con posible alza de 8,5%

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En los primeros días de octubre de 2026, el Gobierno nacional convocó a la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales (Cpcpsl) para dar inicio formal a las discusiones que definirán el aumento del salario mínimo legal vigente para 2027. La mesa, liderada por el ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, y la ministra del Trabajo, Natalia López, parte de una proyección técnica de 8,0% y de una previsión de 8,5% que situaría el salario en $1.900.000 mensuales, una cifra que representaría un alivio para los cerca de 2,4 millones de trabajadores que hoy devengan el mínimo sin auxilio de transporte, fijado en $1.750.905 para 2026.

La definición del salario mínimo es un proceso anual que convoca a empresarios, trabajadores y pensionados en el seno de la Cpcpsl. En 2025 la inflación cerró en 5,10% y el aumento real del salario mínimo de 2026 alcanzó un histórico 16,9%. Para la negociación de 2027, los criterios técnicos apuntan a una inflación esperada al cierre de 2026 cercana al 6,8%, mientras que el aumento reciente de productividad laboral se calcula en 1,2%. La suma de ambos indicadores arroja un ajuste técnico de 8,0%, que llevaría el salario a $1.890.997 mensuales.

La proyección del Banco de Bogotá y los riesgos inflacionarios

Las Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá han puesto sobre la mesa una proyección central de 8,5% para el ajuste, lo que elevaría el salario mínimo a $1.900.000. Según el informe, el Gobierno podría apartarse ligeramente del cálculo estrictamente técnico para alcanzar una cifra redonda que envíe una señal de recuperación del poder adquisitivo. No obstante, el mismo informe advierte sobre los peligros de un incremento desbordado.

«Es probable que el Gobierno se incline por un ajuste ligeramente superior»

Informe de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá

Las presiones inflacionarias siguen siendo un factor central en la discusión. La inflación de servicios sin arriendos supera el 9,0%, mientras que la de bienes se ubica en 2,9%, una brecha que refleja el comportamiento dispar de los precios en la economía. Además, el Banco de la República subió en septiembre de 2026 su tasa de referencia en 25 puntos básicos, hasta 12,25%, una decisión que el Gobierno respaldó y que busca contener las expectativas a mediano plazo.

«Una de las principales consecuencias de un incremento elevado del salario mínimo sería la necesidad de mantener tasas más altas durante un período prolongado»

Informe del Banco de Bogotá

Factores políticos y panorama para 2027

La ministra del Trabajo, Natalia López, ha planteado que además de la inflación y la productividad, la discusión debe considerar el crecimiento económico, la reducción de la informalidad y la confianza de los agentes. En un contexto de alta polarización y con las elecciones regionales de 2027 en el horizonte, la diferencia entre el ajuste técnico de 8,0% y el que finalmente se decrete podría ampliarse, aunque los analistas coinciden en que un ajuste de doble dígito no está en discusión.

«Luce descabellado pensar en un ajuste de doble dígito»

Informe del Banco de Bogotá

Desde el Ministerio de Hacienda, Miguel Gómez Martínez ha insistido en que el control de la inflación es una prioridad de la política económica, especialmente por su impacto diferencial sobre los hogares más vulnerables. El ministro señaló que el efecto rezagado de la apreciación del peso podría compensar las presiones sobre los bienes, cuya inflación pasaría del 2,9% actual a cerca del 1,0% en 2027. De materializarse el ajuste de 8,5%, la inflación total proyectada para el cierre de 2027 sería de 5,2%, un nivel que el Gobierno considera manejable para sostener el consumo, el crédito y la inversión sin desanclar las expectativas.

«Sus efectos recaen con mayor fuerza sobre los hogares vulnerables»

Miguel Gómez Martínez, ministro de Hacienda

La decisión final deberá tomarse en las próximas semanas y marcará la pauta económica para millones de colombianos que dependen del salario mínimo, así como para las negociaciones salariales del sector privado. El equilibrio entre la recuperación de ingresos, el control de precios y la sostenibilidad macroeconómica será el gran reto de los negociadores en esta recta final del año.

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