EE. UU. despliega 600 soldados en Colombia, Panamá y Honduras contra el narcotráfico

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Estados Unidos ha comenzado el despliegue de un batallón de seiscientos soldados de la 10.ª División de Montaña, con base en Fort Drum, Nueva York, hacia Colombia, Panamá y Honduras, en una nueva fase de su estrategia militar contra el narcotráfico en América Latina. La movilización, ordenada por el gobierno de Donald Trump y coordinada por el Pentágono bajo la supervisión del secretario de Defensa, Pete Hegseth, busca ampliar la cooperación militar con los gobiernos de la región y fortalecer la presión sobre las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas.

Según información publicada por The New York Times, el despliegue incluye el entrenamiento de tropas, el respaldo a fuerzas de Operaciones Especiales y la seguridad para helicópteros en operaciones antidrogas. La primera etapa de la movilización se desarrollará en Panamá, donde el Ejército estadounidense ha establecido un nuevo centro de entrenamiento en la selva. Posteriormente, los efectivos participarán en ejercicios conjuntos en Colombia y Honduras, países que figuran entre los pocos gobiernos latinoamericanos que han aceptado oficialmente operaciones militares conjuntas con Estados Unidos en sus territorios.

Expansión de la presencia militar estadounidense en la región

Esta movilización representa un salto cualitativo en el alcance de la presencia militar de Washington en el hemisferio. Hasta ahora, las actividades estadounidenses en la región se concentraban en entrenamiento, asistencia técnica, inteligencia y vigilancia. Con este nuevo despliegue, se incluye por primera vez el apoyo directo a tropas en terreno, lo que supone una implicación más profunda en las operaciones contra los carteles. El ejercicio Southern Vanguard, programado para finales de octubre en Colombia, será uno de los hitos de esta nueva etapa, aunque el Pentágono no ha confirmado detalles operativos específicos sobre la movilización.

La presencia inicial de los seiscientos soldados será temporal y se realizará mediante rotaciones, pero fuentes del Pentágono no descartan que pueda consolidarse como una parte estable de la presencia militar estadounidense en la región. Además, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha creado una oficina en el Pentágono para supervisar las actividades militares relacionadas con los carteles en el hemisferio occidental. A esto se suma la creación de un nuevo comando con sede en Miami, que coordinará las misiones y la cooperación con las fuerzas de seguridad latinoamericanas. Para ese comando, se prevé el envío de varios cientos de soldados adicionales en el futuro.

«El Pentágono trabaja con socios capaces de profundizar la colaboración y mantener una presión constante contra las redes de amenazas hemisféricas»

Departamento de Defensa de Estados Unidos

El despliegue ocurre en un momento en el que el gobierno de Trump busca ampliar la cooperación militar antidrogas en América Latina, en medio de un renovado enfoque sobre el narcotráfico como amenaza a la seguridad nacional. La decisión de reforzar la presencia en Panamá, Colombia y Honduras, junto con la creación de nuevas estructuras de mando y entrenamiento, evidencia una estrategia de largo aliento que podría redefinir el papel de las Fuerzas Armadas estadounidenses en la lucha contra el narcotráfico en la región.

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