Un ciudadano colombiano fue deportado de México luego de ser detenido en el Centro Histórico de Morelia, Michoacán, por alterar el orden público mientras consumía alcohol en vía pública en compañía de su pareja y su hijo. La intervención de la Guardia Civil, que atendió un reporte por molestias a transeúntes, derivó en un procedimiento migratorio que culminó con el retorno forzoso del hombre a Colombia.
De la falta administrativa a la expulsión
Los hechos ocurrieron cuando el colombiano, cuya identidad no fue precisada, fue sorprendido en estado de ebriedad intimidando a personas que circulaban por una de las zonas más concurridas de la capital michoacana. Los agentes lo trasladaron a la Dirección de Justicia Cívica, donde durante el proceso de identificación se detectó que no contaba con una situación migratoria regular en el país. A partir de ese momento, el caso pasó a manos del Instituto Nacional de Migración (INM), que gestionó su deportación inmediata. Fuentes locales indicaron que lo más bochornoso de la situación fue que el altercado ocurrió frente a su pareja y su hijo, quienes lo acompañaban en ese momento.
Las normas migratorias mexicanas contemplan distintos procedimientos administrativos para quienes se encuentren en situación irregular, como la regularización, la salida voluntaria o, en casos como este, el retorno al país de origen. No se informó si los familiares del deportado enfrentaron algún tipo de sanción o medida migratoria derivada de este incidente. El hecho, que inició como una simple falta administrativa por consumo de alcohol en la vía pública, terminó con la expulsión del ciudadano colombiano, quien fue puesto en un vuelo con destino a Colombia.










