Barra brava del Junior raya carros de dos jugadores en Barranquilla

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La crisis deportiva que atraviesa el Junior FC, actual bicampeón del fútbol colombiano, escaló a un nuevo nivel de tensión luego de que hinchas identificados con la barra brava La Banda de los Kuervos vandalizaran los vehículos de dos de sus jugadores y rayaran la entrada de la sede deportiva del club con mensajes intimidantes. Los afectados fueron el delantero Guillermo Paiva y el volante Jesús Rivas, cuyos automóviles sufrieron daños con pintura en un hecho que refleja la creciente presión de la afición ante las remotas posibilidades del equipo de clasificar a los cuadrangulares semifinales de la Liga BetPlay II-2026.

De acuerdo con la información difundida por el periodista Juan Salvador Barcena en redes sociales, los actos vandálicos ocurrieron en la sede deportiva del Junior FC, conocida como Tiburón. En uno de los vehículos, el costado del piloto fue rayado de capó a baúl con la frase “Pongan huevos”, mientras que el otro automóvil fue salpicado con pintura roja y negra. Además, en la portería de la entrada principal de la sede, los vándalos escribieron el mensaje: “Sin vida. En Junior se juega a muerte!!! LBK”, clara alusión a las siglas de la barra brava que se ubica en la tribuna popular norte del estadio.

Un equipo contra las cuerdas

El malestar de la barra brava tiene como trasfondo la crítica situación deportiva del Junior FC. Para mantener alguna esperanza de alcanzar la final de fin de año, el equipo debe ganar los seis partidos restantes de la fase regular y, además, esperar una combinación de resultados ajenos que le permita meterse entre los ocho semifinalistas. Esta difícil proyección ha encendido los ánimos de un sector de la hinchada que no acepta la posibilidad de que el bicampeón quede por fuera de la lucha por el título.

“Sin vida. En Junior se juega a muerte!!! LBK”

Mensaje escrito en la portería de la sede deportiva del Junior FC

Los actos vandálicos contra Paiva y Rivas no son un hecho aislado en el fútbol colombiano, donde las barras bravas han recurrido en repetidas ocasiones a la intimidación para expresar su inconformidad. La denuncia pública del periodista Barcena puso en evidencia la vulnerabilidad de los futbolistas frente a la ira de los seguidores más radicales, mientras la dirigencia del club no ha emitido hasta el momento un pronunciamiento oficial sobre lo ocurrido ni ha confirmado si se interpondrán denuncias formales ante las autoridades.

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