Concejal de Ibagué usa machete en pleno recinto para rechazar su uso en marchas

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En una sesión del Concejo de Ibagué celebrada el 15 de octubre de 2026, el concejal Giovanni Martínez protagonizó una intervención que dio la vuelta al país: llegó al recinto portando un machete como gesto simbólico para rechazar el uso de esta herramienta de trabajo como arma durante las manifestaciones urbanas. Un día después de las marchas convocadas por Fecode, el expresidente Gustavo Petro y organizaciones afines al Pacto Histórico, el cabildante quiso diferenciar con este acto el legítimo uso agrícola del machete de su empleo violento en las calles, donde, según denuncias difundidas en redes sociales, varias personas fueron vistas portando estos objetos para intimidar o agredir a la fuerza pública.

Durante la jornada del 14 de octubre, Ibagué fue uno de los puntos donde la Undmo, antes Esmad, tuvo que intervenir ante desórdenes. Videos que circularon en redes sociales mostraban a un joven amenazando con un cuchillo a agentes, mientras que otros manifestantes portaban machetes. Ante este panorama, el concejal Martínez decidió llevar su propio machete al Concejo para poner el debate sobre la mesa. «Hoy traje mi machete», dijo al iniciar su intervención, y explicó: «Normal es tenerlo en el campo, que lo luzco con orgullo, porque todos los días limpio el plátano, la yuca, el café, la caña. Eso es normal. Normal no es cargarlo en una manifestación para hacerle daño a la humanidad». Con estas palabras, el concejal subrayó que el machete es una herramienta de trabajo rural protegida con cubierta, usada en cultivos como plátano, yuca y café, y que su presencia en una movilización solo puede tener un propósito delictivo.

La intervención de Martínez se sumó al balance entregado por las autoridades tras la jornada de movilizaciones. Según el secretario de Gobierno de Ibagué, general John Jairo Rojas, en la ciudad fueron requeridas cuatro personas por portar armas blancas durante las marchas: dos fueron capturadas y dos más quedaron individualizadas y serán vinculadas a un proceso judicial. «Hay dos capturados y los otros dos individualizados. Estos dos individualizados van a ser parte de un gran proceso de una noticia criminal (…) Con cuchillos, machetes, pasamontañas, atacando la fuerza pública», afirmó el funcionario.

Balance nacional de las marchas

A nivel nacional, el presidente Abelardo de la Espriella reportó que 62.000 personas participaron en las marchas y destacó que el 98% de las movilizaciones transcurrieron de forma pacífica. No obstante, se registraron seis puntos con alteraciones del orden que requirieron la intervención de la Undmo: dos en Bogotá, dos en Ibagué, uno en Popayán y uno en Medellín. En total, se produjeron seis capturas en flagrancia: tres en Montería, dos en Ibagué y una en Pasto. El presidente garantizó el derecho a la protesta pacífica, pero advirtió que las autoridades actuarán con firmeza ante hechos violentos.

Un símbolo que trasciende el campo

La puesta en escena del concejal Giovanni Martínez no solo buscó evidenciar un problema de orden público, sino también reivindicar el machete como un elemento esencial de la vida campesina. «Cargar un machete en una manifestación, cargar un machete para delinquir, cargar un machete para agredir, para robar, para matar», enfatizó, dejando claro que el uso de esta herramienta en contextos urbanos de movilización no puede normalizarse. Su intervención abrió un debate sobre la delgada línea entre el derecho a la protesta y el porte de objetos que, aunque en el campo son instrumentos de trabajo, en las calles se convierten en armas de intimidación. La discusión se sumó así a los balances y reflexiones posteriores a una jornada que, pese a ser mayoritariamente pacífica, dejó en Ibagué imágenes que encendieron las alarmas de las autoridades y de la ciudadanía.

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