Expertos consultados por Infobae Colombia destacan que caminar de forma regular y gradual, con movimiento acumulado a lo largo del día, ofrece beneficios significativos para la salud cardiovascular, metabólica y articular, y que la constancia en el hábito es mucho más relevante que cumplir metas fijas de pasos o someterse a rutinas intensas de gimnasio. Así lo afirma Cristián David Madrigal, docente de la Facultad de Ciencias del Movimiento y Fisioterapia de la Universidad FUCS, y Kerly Pongutá, ortopedista y traumatóloga, cirujana reconstructiva de cadera, rodilla y reemplazo articular, especialista en medicina biorreguladora, en declaraciones recogidas por Infobae Colombia.
La polémica alrededor de la famosa meta de los diez mil pasos diarios vuelve a ponerse sobre la mesa, pues como recuerda Madrigal, esta cifra no nació de la ciencia sino de una campaña comercial. El docente se apoya en el metaanálisis publicado en The Lancet Public Health, que analizó a más de 47.000 personas y demostró que las metas de paso varían según la edad. En ese sentido, la Organización Mundial de la Salud recomienda para adultos entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada, complementados con ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos veces por semana y, en el caso de los adultos mayores, con actividades de equilibrio.
El primer paso: construir el hábito
Para quienes desean iniciar, Cristián Madrigal sugiere comenzar con sesiones de diez a quince minutos, mientras que Kerly Pongutá propone arrancar con quince a veinte minutos diarios. La intensidad moderada se reconoce con el llamado «test de la palabra»: caminar a un paso ágil que eleve la frecuencia cardíaca y la temperatura corporal, pero que permita mantener una conversación de forma fluida. Ambos especialistas coinciden en que el objetivo inicial no debe ser el volumen de pasos, sino consolidar una rutina sostenible en el tiempo.
«El primer objetivo nunca es el volumen, sino construir la adherencia al hábito»
Cristián David Madrigal, docente de la Facultad de Ciencias del Movimiento y Fisioterapia de la Universidad FUCS
La caminata puede integrarse fácilmente a la vida diaria con medidas prácticas como caminar diez minutos después de las comidas, bajarse del transporte público unas paradas antes, usar las escaleras en lugar del ascensor y levantarse al menos una vez por hora. Estos pequeños gestos suman movimiento acumulado y combaten el sedentarismo, que es uno de los principales factores de riesgo para la artrosis y otras enfermedades crónicas. Según la ortopedista Kerly Pongutá, caminar fortalece los músculos que rodean las articulaciones y contribuye al control de la glucosa, la presión arterial y el perfil lipídico, lo que convierte a esta actividad en una herramienta poderosa de prevención.
«El peor aliado a la hora de hablar de artrosis es el sedentarismo»
Kerly Pongutá, ortopedista y traumatóloga
La especialista también hace una distinción clave entre el dolor de fatiga, que es momentáneo y cede sin necesidad de medicación, y el dolor articular persistente, que empeora con el tiempo y no mejora con fármacos convencionales. Ante señales de alarma como un dolor constante que deteriora la calidad de vida, Pongutá recomienda acudir a un especialista para recibir un diagnóstico adecuado. Del mismo modo, advierte que en personas con osteoartrosis se requiere valoración médica previa y una progresión paulatina en la actividad física, además del uso de calzado cómodo, resistente y adaptado al tipo de pisada. Finalmente, los expertos recuerdan que caminar por sí sola no cubre todas las necesidades del envejecimiento funcional, por lo que es indispensable complementar con ejercicios de fuerza y equilibrio para garantizar una movilidad plena a largo plazo.
«El dolor que es persistente, constante, deteriora la calidad de vida y no mejora con medicamentos convencionales, esos son los signos de alarma para consultar con un especialista»
Kerly Pongutá, ortopedista y traumatóloga










