En la madrugada del viernes 16 de octubre de 2026, el presidente de la República, Abelardo de la Espriella, lideró personalmente el megaoperativo “Blindaje 360: Sin tregua al delito” en Barranquilla, una intervención policial y militar que dejó 72 capturas y marcó un hito en la confrontación directa del mandatario contra las estructuras criminales que azotan la capital del Atlántico. En un despliegue que contó con 587 integrantes de la Policía Nacional y el Ejército, se ejecutaron 50 registros y allanamientos en distintos sectores de la ciudad, en una operación dirigida contra cinco organizaciones delictivas: el Clan del Golfo, Los Costeños, Los Pepes, Los del Freseo y Los Porteños, señaladas de homicidios, extorsiones, microtráfico y hurtos.
El momento más tenso de la jornada se vivió cuando el presidente confrontó cara a cara a dos de los capturados. Ante alias Keko, presunto cabecilla de Los del Freseo, De la Espriella revivió una amenaza interceptada en la que el delincuente se refería al mandatario como “el tigre” y afirmaba que “si sale, se le echa plomo”. Con tono severo, el presidente le espetó: “¿Cómo era que decías que ‘no comías de tigre’? Guapito por teléfono, ¿verdad? Y matando gente, sicariando, robando, extorsionando. ¿Viste esa cara de miedo que tienes? La misma cara de tus víctimas”. La escena, registrada en video y difundida por la cuenta de Presidencia en la red social X, concluyó con una frase que el mandatario dedicó al detenido: “Bienvenido a la Patria Milagro”.
“El miedo cambió de bando”
La segunda confrontación tuvo como protagonista a Edgardo David Viloria Barrios, alias Ñoño, un delincuente con 13 años de trayectoria criminal y más de 11 anotaciones en el Sistema Penal Oral Acusatorio (Spoa). Ñoño, quien ya había sido capturado anteriormente en Barranquilla por su presunta relación con la banda de hurtos Los Rapaces, fue señalado por el presidente como responsable de robos, extorsiones y secuestros. “Alias Ñoño, 13 años de trayectoria de vida criminal. Robando, extorsionando, secuestrando. Bienvenido a la Patria Milagro, ‘Ñoño’. Mira la cara de miedo que tienes, el mismo miedo que sienten las víctimas de estos bandidos”, le dijo el mandatario, visiblemente molesto. En el operativo también se reprodujo un audio interceptado en el que Ñoño, con lenguaje soez, desafiaba a las autoridades: “Puro miedo, que no sé qué el tigre, que no sé qué el gato, qué tigre ni que na’, al que salga se le echa plomo y huele en patio, que ellos no son locos. Eso que la ley, eso nada, dejen esa vaina a un lado, hermano”.
Las cifras del operativo, divulgadas por el propio presidente al informar los resultados, revelan que de las 72 capturas, 16 fueron por concierto para delinquir, 18 por hurto, 14 por tráfico de estupefacientes, 14 por porte ilegal de armas de fuego, 3 por homicidio y 7 por otras conductas. “En la era del Tigre, el miedo cambió de bando”, declaró De la Espriella, quien en una grabación de la operación se le escuchó decir: “Así es que se doma a un bandido”. El mandatario, que ya había liderado personalmente la operación “Iron” en Cali a finales de septiembre de 2024, volvió a poner el foco en la seguridad ciudadana con una estrategia de alto impacto que busca afectar no solo a los cabecillas sino también las fuentes de financiación de los grupos criminales que operan en Barranquilla y su área metropolitana. Tras los enfrentamientos verbales, alias Keko respondió al presidente que sus amenazas habían sido hechas “por joder” y que estaba dispuesto a colaborar con las autoridades, una actitud que contrasta con el temor que se evidenció en el video difundido por la Presidencia.
“En la era del Tigre, el miedo cambió de bando”
Abelardo de la Espriella, presidente de la República
Con “Blindaje 360”, el Gobierno nacional envió un mensaje contundente a las organizaciones criminales del Caribe, en un contexto marcado por la violencia urbana y la disputa de rentas ilegales. La operación, bautizada con el lema oficial “Sin tregua al delito”, no solo dejó decenas de capturas en Barranquilla, sino que evidenció una nueva etapa de la política de seguridad del presidente, dispuesto a estar en la primera línea del combate contra el crimen y a mirar a los ojos a quienes durante años sembraron el terror en las calles. El temor, al menos por ahora, ha cambiado de bando.










