El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció este lunes una «lucha abierta, total, decidida y patriótica contra el wokismo» durante una visita oficial al Ministerio de Cultura, en la que estuvo acompañado por la ministra Paola Holguín. En su intervención, el mandatario calificó esta corriente como «uno de los grandes cánceres que amenazan la unidad nacional» y advirtió que su gobierno no permitirá posiciones divergentes dentro de la estructura oficial. «No hay ambigüedad en esa materia y no voy a permitir que ningún funcionario la tenga», sentenció.
Como parte de esta ofensiva, el presidente ordenó el cambio de nombre de la cartera, que pasará a denominarse Ministerio de Cultura y Patrimonio en reemplazo de la actual denominación Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. De igual forma, dispuso una revisión de todas las expresiones culturales que puedan hacer apología del terrorismo. «No acepto la apología al terrorismo. En este Gobierno se acabó», afirmó de la Espriella, en un anuncio que se enmarca en la llamada «contrarrevolución cultural» planteada por su administración.
Una cruzada contra el wokismo
Durante su alocución, el jefe de Estado explicó las razones de su arremetida contra el wokismo. «El wokismo desconoce las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, falsifica la historia reduciéndola a una sucesión de pugnas entre opresores y oprimidos», señaló. Además, aseguró que esta corriente «impone, a través de la violencia física y verbal, sus postulados en la educación, el lenguaje inclusivo y, como se ha dicho, en la cultura». El anuncio se produce en medio de la controversia por el retiro de objetos que se exhibían de Carlos Pizarro Leongómez, excomandante del M-19 y excandidato presidencial, en el Museo Nacional.
«El wokismo desconoce las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, falsifica la historia reduciéndola a una sucesión de pugnas entre opresores y oprimidos»
Abelardo de la Espriella, presidente de la República
El término «woke», que se traduce literalmente como «despierto», tiene su origen en Estados Unidos, donde surgió como una conciencia sobre el racismo y la discriminación en la comunidad afroamericana. En 1962, el novelista William Melvin Kelley publicó en The New York Times el ensayo «If You’re Woke, You Dig It», considerado el origen del calificativo, según señaló en 2022 Elijah Watson, editor de Okayplayer, a la BBC. Con el tiempo, el concepto se amplió a otras causas progresistas, aunque no designa una doctrina única ni una organización, y su uso depende del contexto y de quien lo utilice.
La postura del presidente de la Espriella marca un giro radical con respecto al gobierno anterior, liderado por Gustavo Petro, que impulsó y priorizó agendas ligadas al concepto «woke». El actual mandatario, por el contrario, ha mostrado una cercanía evidente con el expresidente estadounidense Donald Trump, quien hizo de la confrontación con los «woke lefties» uno de los ejes de sus campañas de 2020 y 2024. En su discurso ante el Congreso el 20 de enero de 2025, Trump llegó a declarar que «Estados Unidos ha dejado de ser un país woke», una frase que resuena con las declaraciones del presidente colombiano.
«No acepto la apología al terrorismo. En este Gobierno se acabó»
Abelardo de la Espriella, presidente de la República
Un debate polarizado
Mientras los defensores de las posturas llamadas «woke» suelen rechazar esa denominación y argumentan que reconocer las discriminaciones históricas permite diseñar políticas públicas más inclusivas, los detractores sostienen que esas corrientes pueden dividir a la sociedad entre víctimas y opresores y limitar la libertad de expresión. Críticos del «wokismo», como el politólogo argentino Agustín Laje, lo definen como la «máxima expresión de la batalla cultural de la nueva izquierda». En ese sentido, la decisión del presidente de la Espriella de librar una «lucha abierta, total, decidida y patriótica» contra esta corriente representa una escalada en la confrontación ideológica que ya se vivía en el país, ahora extendida al terreno de la cultura y el patrimonio.










