El presidente Abelardo de la Espriella ordenó al ministro de Hacienda, Miguel Gómez, emprender una revisión exhaustiva de los subsidios, exenciones y beneficios tributarios que actualmente operan en Colombia, con el fin de depurar aquellos que no tengan una justificación económica o social verificable. La instrucción, dada a conocer a través de Blu Radio, implica que cada ayuda estatal deberá demostrar que cumple con el propósito para el cual fue creada, y según expertos consultados, la medida podría derivar en modificaciones al IVA y a otros tratamientos preferenciales. El Gobierno busca concentrarse en recaudar los impuestos vigentes y evaluar el universo de privilegios fiscales, que según el Marco Fiscal de Mediano Plazo alcanzó un gasto tributario de 99 billones de pesos durante 2024, mientras que el total de tratamientos tributarios ronda los 160 billones.
Para el exviceministro de Hacienda Juan Alberto Londoño, la discusión plantea un interrogante de fondo sobre qué bienes y servicios deben estar gravados. «En IVA hay una cantidad de servicios y bienes que no pagan IVA, eso es una exención», señaló, y añadió en tono contundente: «Al final de cuentas, lo que está diciendo el presidente detrás de ese mensaje es: los colombianos tenemos que pagar IVA por los bienes y servicios que consumimos. ¿Cuáles? Vamos a ver a cuáles les van a imponer el IVA». El exfuncionario puso como ejemplo de distorsión el caso del café en cápsulas, conocido como pods: «El café de los pods, esos pequeñitos, que son finísimos, no pagan IVA», mientras productos de la canasta básica como la carne de res, el pescado, los huevos y el arroz están excluidos del tributo.
Un ajuste con varias rutas posibles
El director del Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana, Mauricio Salazar, advirtió que una eventual ampliación de la base del IVA debería ir acompañada de mecanismos de compensación para los hogares más vulnerables, como devoluciones mensuales o esquemas que eviten el cobro en la canasta familiar. Sin embargo, también planteó que existen alternativas de ajuste sin necesidad de tocar la tarifa general del impuesto. En esa misma línea, el experto en finanzas públicas Germán Machado calculó que el margen de maniobra sin modificar el IVA sería de cerca de 40 billones de pesos. «Si uno dice que el IVA no lo toca, las únicas dos posibilidades que le quedan son eliminar beneficios tributarios de personas naturales o de personas jurídicas», explicó Machado, quien también mencionó la opción de ampliar la base de contribuyentes del impuesto de renta para personas naturales.
«Si uno dice que el IVA no lo toca, las únicas dos posibilidades que le quedan son eliminar beneficios tributarios de personas naturales o de personas jurídicas»
Germán Machado, experto en finanzas públicas
La revisión ordenada por el presidente De la Espriella toca sectores sensibles como los combustibles, la energía y el gas, además de la focalización del sistema de salud. También están bajo la lupa los tratamientos preferenciales para productos como fertilizantes y paneles solares, y actividades que hoy gozan de tarifas reducidas, como el café, el azúcar, los licores, las neveras y los planes de medicina prepagada, que tributan al cinco por ciento. Londoño, por su parte, citó otra inconsistencia: el atún enlatado está gravado, pero el mismo alimento servido en restaurantes de alto costo está excluido.
El antecedente de esta discusión no es menor. Durante la administración de Iván Duque, la reforma tributaria impulsada por el entonces ministro Alberto Carrasquilla intentó modificar el IVA, pero tuvo que ser retirada en medio de las protestas sociales de 2021. Londoño vinculó el debate actual con aquellas propuestas que ya habían circulado en ese contexto de paro nacional. El Gobierno ha anticipado que mantendrá los apoyos destinados a los adultos mayores y a las madres cabeza de familia, mientras define el camino institucional para los cambios, que podrían llegar al Congreso mediante una ley de rescate fiscal o a través del Plan Nacional de Desarrollo del próximo año. El reto, coinciden los expertos, será lograr un equilibrio entre la necesidad de recursos y la protección a los sectores más vulnerables.










