De la Espriella y Uribe pactan tregua para viabilizar reformas antes de 2027

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En una movida que redefine el tablero político colombiano, el presidente Abelardo de la Espriella y el expresidente Álvaro Uribe habrían sellado un acuerdo verbal para reducir la tensión política que ha marcado los últimos meses. La tregua, mediada por el vocero presidencial Miller Soto, busca garantizar el respaldo legislativo mutuo en iniciativas clave antes de que la disputa electoral de 2027 intensifique las divisiones. La conversación telefónica directa entre ambos líderes ocurrió después de semanas de fricciones que se arrastran desde la campaña electoral, y marca un giro inesperado en la relación entre el Gobierno y el uribismo.

Según fuentes cercanas al diálogo, De la Espriella pidió a Uribe moderar los mensajes del congresista Rafael Nieto, uno de los críticos más duros del Ejecutivo, mientras que el expresidente solicitó que Enrique Gómez, senador de Salvación Nacional, redujera sus ataques contra el uribismo. Gómez había calificado a Uribe como “socialista”, declaración que se habría detenido temporalmente tras este contacto. El acercamiento se produjo en un momento crucial, cuando el Congreso enfrenta el plazo del 20 de octubre para discutir el presupuesto de 2027, y el Gobierno ya presentó una adición presupuestal para 2026 con mensaje de urgencia.

Las agendas que se cruzan

El entendimiento implica un intercambio de apoyos legislativos. El Ejecutivo respaldaría la contrarreforma pensional que el Centro Democrático presentará entre el martes 20 y el miércoles 21 de octubre, así como el proyecto sobre avalúo catastral e impuesto predial impulsado por el representante uribista Óscar Darío Pérez, radicado a finales de julio. A cambio, la bancada uribista acompañaría iniciativas prioritarias del Gobierno: la ley de sometimiento, la ley contra la “mermelada”, el estatuto antiterrorista y el proyecto que plantea a Barranquilla como capital alterna.

“Para pelear se necesitan dos, y no estamos para eso. Sí creo que el Gobierno tiene hoy un amplio apoyo en el Congreso y debe mantener una buena relación con las bancadas para que su agenda prospere”.

Claudia Margarita Zuleta, senadora coautora del proyecto sobre predial

La contrarreforma pensional del Centro Democrático busca garantizar la sostenibilidad del sistema, devolver la libre elección del régimen de ahorro y ofrecer alternativas a quienes no reúnan condiciones para jubilarse. Por su parte, el proyecto sobre avalúo catastral limita el incremento del impuesto predial, una bandera del uribismo que encontró eco en varios sectores. Sin embargo, el malestar en la bancada opositora persistía por el trato a congresistas excluidos de una reunión con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, solicitada por la gobernadora del Meta para discutir el fenómeno de El Niño.

El factor Miller Soto y los videos de inteligencia artificial

La mediación de Miller Soto resultó clave. Soto, quien mantiene cercanía tanto con De la Espriella como con Uribe, transmitió al presidente el malestar del expresidente por la circulación de videos generados con inteligencia artificial que mostraban a integrantes del Centro Democrático en supuestas reuniones con “los de siempre” y con el expresidente Juan Manuel Santos. Esos contenidos, difundidos durante la campaña, generaron una incomodidad profunda en el uribismo. Uribe, en tono jocoso, se había referido a Soto durante la posesión presidencial en Cali diciendo: “Ese es cuota mía”.

El acuerdo, aunque informal, tiene consecuencias inmediatas para la gobernabilidad. Asegura mayorías para el Plan Nacional de Desarrollo y la reforma tributaria que el Ejecutivo necesita, mientras el uribismo se garantiza espacio para sus proyectos emblemáticos. Pero la tregua es frágil: ambos sectores saben que 2027 está a la vuelta de la esquina y que las campañas electorales suelen romper cualquier pacto de no agresión. Por ahora, el silencio entre las trincheras políticas permite que el Congreso avance en las discusiones clave, mientras los colombianos observan si esta alianza coyuntural es el preludio de una nueva dinámica o solo una pausa en la confrontación.

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