Tres días después de sobrevivir a un atentado que le costó la vida a su escolta, el exalcalde de Jamundí, Andrés Felipe Ramírez, rompió el silencio con un mensaje que ha dado la vuelta al país. En un video publicado en sus redes sociales, el exmandatario invitó a los colombianos a abrazar a quienes piensan distinto, a no aplazar conversaciones pendientes y a valorar cada instante como si fuera el último. La grabación, difundida desde el municipio vallecaucano, se convierte en un testimonio sobrecogedor de alguien que estuvo a segundos de la muerte y que decidió responder con empatía y reconciliación.
Un atentado que enluta a Jamundí
El atentado ocurrió el viernes 16 de octubre de 2026, aproximadamente a las 9:20 de la noche, en una heladería de propiedad de la familia de Ramírez, ubicada en el barrio La Esmeralda de Jamundí. Dos hombres que se movilizaban en una motocicleta dispararon contra el esquema de seguridad del exmandatario. Ramírez salió ileso, pero su escolta, Andrés Felipe López Gutiérrez, funcionario de la Unidad Nacional de Protección, recibió tres impactos de bala y fue trasladado de urgencia al Hospital Piloto de Jamundí, donde falleció. La noticia consternó a la región y reavivó la preocupación por la seguridad de los líderes políticos en el suroccidente del país.
En medio de ese dolor, Ramírez apareció en las redes sociales con un mensaje que no era de odio ni de venganza, sino de reflexión. «Podemos pensar distinto, tener orillas distintas, pero al final somos igual de humanos. Y eso hay que valorarlo y hay que respetarlo», expresó el exmandatario, quien fue fórmula del senador Duvalier Sánchez, de la Alianza Verde, a la Cámara de Representantes. Sus palabras resonaron con especial fuerza porque llegaban apenas tres días después del ataque armado, cuando todavía estaba fresca la herida por la pérdida de su escolta.
«A veces dejamos de hacer cosas importantes que llenan el espíritu, que hacen que nos acerquemos a las personas, porque pensamos que después lo podíamos hacer y tal vez ese día no vuelva».
Andrés Felipe Ramírez, exalcalde de Jamundí
El exalcalde confesó que no habían sido días fáciles, pero encontró en la fe un aliento para seguir adelante. «Dios siempre tiene un propósito y detrás de cada cosa hay un milagro, hay una decisión, hay algo que nos hace trascender y que debemos valorar cada segundo, cada minuto, cada instante», dijo. Y en ese tono, hizo un llamado directo a los ciudadanos: «Hay que acercarnos a las personas que nos quieren y aquellas que tal vez no, de una forma distinta, tal vez con mayor empatía, con más cercanía, con más disposición a aprender y a desaprender».
Los abrazos llegan al Senado
El mensaje de Ramírez se sumó a una iniciativa que su antiguo compañero político, el senador Duvalier Sánchez, había impulsado horas antes en el Senado de la República. Durante la plenaria del lunes 19 de octubre, Sánchez promovió un gesto de abrazos entre congresistas de distintas bancadas como una forma de rechazar la violencia como instrumento para eliminar al que piensa distinto. «¿Por qué la violencia es un instrumento para eliminar al que piensa distinto?», cuestionó el senador en su intervención, y luego abrazó al senador Andrés Forero, del Centro Democrático, en un acto que fue replicado por otros legisladores de varios partidos.
Sánchez agradeció las muestras de solidaridad de otras bancadas, incluida la del propio Forero, antes de fundirse en ese abrazo simbólico frente al pleno. Sin embargo, el senador fue enfático en aclarar que el gesto no implicaba renunciar a las diferencias ideológicas ni mucho menos terminar los debates políticos. «El debate no se acaba, las diferencias no se acaban», señaló, dejando claro que la reconciliación no significa uniformidad de pensamiento, sino respeto por la diversidad.
«Hay veces que aplazamos momentos, conversaciones, abrazos, llamadas, disculpas, regalos, detalles, porque pensamos que el tiempo es para siempre. Y esto demuestra que no, que la vida es efímera, que va y viene».
Andrés Felipe Ramírez, exalcalde de Jamundí
Precisamente, Ramírez contó en su video una experiencia personal que ilustra esa fragilidad de la vida. Tenía previsto desayunar el jueves con una amiga a quien apreciaba y llevaba tiempo sin ver, pero el encuentro se canceló por un compromiso de ella. Esa pequeña anécdota le sirvió al exmandatario para explicar que las conversaciones importantes suelen quedar pendientes y que el orgullo a veces prolonga diferencias que podrían resolverse con un simple gesto. «Así que abracen a sus seres queridos, abracen a las personas que lo aman y aquellos con los que tenga diferencias, también hágalo. Usted va a estar libre, así la otra persona no lo quiera. Se va a liberar y va a estar en paz», concluyó.
El video de Ramírez, grabado en un tono pausado y reflexivo, se convirtió en un fenómeno en las redes sociales, donde miles de personas han replicado su mensaje. Entre la condena unánime al atentado y el dolor por la muerte de López Gutiérrez, el exalcalde ha logrado poner sobre la mesa una discusión que trasciende la coyuntura política: la necesidad de resolver los conflictos personales antes de que sea tarde, de abrazar en vida y de entender que, por encima de las diferencias, todos somos igual de humanos. Una lección que, paradójicamente, surgió de un acto de violencia que buscaba silenciarlo para siempre.










