De la Espriella acusa a Benedetti por pacto paramilitar y se viraliza video de amistad

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El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha sido señalado como presunta víctima del denominado «Pacto de Valledupar», un entramado de reuniones secretas entre funcionarios del gobierno de Gustavo Petro y exjefes paramilitares de las AUC, que habrían tenido como objetivo obtener declaraciones falsas contra opositores políticos a cambio de beneficios judiciales. La investigación, revelada por Caracol Radio, ha desatado una tormenta política en el país, especialmente después de que se viralizara un video de 2017 en el que De la Espriella afirmaba ser «muy buen amigo» de Armando Benedetti, exministro del Interior e implicado en el caso. Las pesquisas indican que los blancos del supuesto complot eran el expresidente Álvaro Uribe Vélez, el fallecido político Germán Vargas Lleras y el propio De la Espriella, quien hoy ocupa la Presidencia.

La controversia estalló cuando Salvatore Mancuso, exjefe paramilitar de las AUC, realizó declaraciones sobre el pacto, lo que llevó a De la Espriella a calificar a Benedetti como «criminal» y «delincuente» en sus declaraciones más recientes. Sin embargo, un video difundido en las últimas horas muestra una realidad muy distinta en el pasado. En una entrevista de 2017 para el programa «Confesiones» de la periodista Patricia Pardo, el entonces abogado De la Espriella bromeaba sobre la confusión física que generaba con Benedetti debido a su barba y su origen costeño, y aseguraba mantener una estrecha amistad con él. «Yo tengo 37 años y Benedetti es un señor de 50 años. ¿Cómo puede ser posible que me confundan con Benedetti? (…) Por la barbita, y porque somos costeños, y tenemos ese swing Caribe», afirmó en aquella ocasión, para luego agregar: «Y somos buenos amigos. Soy buen amigo de Armando y lo aprecio».

El quiebre de una relación y las acusaciones cruzadas

El video, en el que también participó el entonces abogado Iván Cancino —hoy ministro de Justicia— preguntando sobre la confusión, contrasta fuertemente con la ruptura actual entre ambos personajes. Benedetti, por su parte, ha negado rotundamente las afirmaciones de Mancuso y ha anunciado acciones judiciales para defender su honra. Además, denunció que se le retiró su esquema de seguridad tras responder públicamente al mandatario, lo que ha agregado más tensión al escenario político. Mientras De la Espriella insiste en haber sido víctima de una maquinación orquestada desde el gobierno anterior, el exministro se declara inocente y asegura que las acusaciones son parte de una campaña de desprestigio en su contra. La disputa, que pasó de una amistad declarada a señalamientos de criminalidad, marca un viraje significativo en la relación de dos figuras que compartían incluso un parecido físico que ellos mismos celebraban.

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