En medio de la controversia generada por las imágenes del brindis realizado a bordo del buque ARC «24 de Julio», la Armada Nacional salió en defensa del acto protocolario que tuvo como protagonista al presidente Abelardo de la Espriella y que se convirtió en blanco de críticas en redes sociales y medios de comunicación. La ceremonia, ocurrida el 17 de octubre de 2026, hizo parte de la presentación de las líneas de base del archipiélago de San Andrés, Providencia, Santa Catalina y sus demás islas, y fue cuestionada porque la bebida utilizada fue Ron Defensor, marca perteneciente al conglomerado empresarial del propio mandatario.
La institución castrense emitió un comunicado oficial en el que asegura que el gesto hace parte de las tradiciones navales y que se encuentra amparado en el Reglamento de Ceremonial Marítimo ARC 7-1.1, norma que rige este tipo de eventos dentro de la fuerza pública. Las fotografías del encuentro, divulgadas inicialmente por el usuario de X @StevenLievano y retomadas por La Silla Vacía y Cambio, muestran a miembros de la cúpula militar elevando sus copas junto al jefe de Estado, un momento que para la Armada trasciende lo superficial.
Un homenaje al honor naval
Según la entidad, el brindis no debe leerse únicamente como un acto social, sino como una expresión solemne de respeto y hermandad entre quienes sirven a la Patria en el mar. En ese sentido, la Armada precisó que el momento «va más allá del acto de elevar las copas» y representa un homenaje a las generaciones de marinos que han dedicado su vida a la defensa de la soberanía nacional. La justificación busca apaciguar las críticas que señalaron un posible conflicto de interés al promocionarse una bebida alcohólica vinculada al presidente en un acto oficial con altos mandos militares.
«Este acto hace parte de las tradiciones históricas de la Armada Nacional y constituye una expresión solemne de respeto, fraternidad y camaradería entre quienes dedican su vida al servicio de la Patria en el mar»
Armada Nacional, comunicado oficial
La reunión en el buque ARC «24 de Julio» tuvo como telón de fondo la presentación de las líneas de base del archipiélago, un tema de alta relevancia geopolítica y jurídica para el país. Mientras tanto, el debate en la opinión pública se mantiene encendido, pues para algunos sectores el episodio refleja una preocupante cercanía entre el poder político y el empresarial, mientras que para la Armada no es más que la continuidad de una tradición centenaria que honra el espíritu de cuerpo de sus integrantes. La institución, en todo caso, reiteró su compromiso con la soberanía y defendió la legitimidad del ceremonial como parte esencial de su identidad.










