Consumir café se vincula a una bacteria intestinal beneficiosa

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Un reciente estudio publicado en la revista Nature Microbiology ha identificado una posible conexión entre el consumo de café y la presencia de la bacteria intestinal Lawsonibacter asaccharolyticus, un hallazgo que podría arrojar luz sobre los beneficios cardiovasculares y la prevención de ciertos tipos de cáncer asociados a esta bebida en investigaciones previas. Los autores del análisis examinaron más de 22.000 muestras de microbiota intestinal de participantes de Estados Unidos y Reino Unido, y encontraron que los consumidores habituales de café, tanto regular como descafeinado, presentaban entre 4,5 y 8 veces más cantidad de esta bacteria específica en comparación con quienes nunca bebían la infusión, según las cohortes analizadas.

El trabajo no se limitó a la observación en humanos, sino que los investigadores llevaron a cabo pruebas de laboratorio en las que añadieron café normal y descafeinado al medio de cultivo de la bacteria. En ambos casos se comprobó que la Lawsonibacter asaccharolyticus crecía más, lo que indica una interacción directa entre los compuestos del café y el microorganismo. Además, en las muestras de sangre de los bebedores de café que presentaban una mayor abundancia de esta bacteria se detectaron niveles más altos de ácido quínico, trigonelina y cafeína, junto con otras moléculas aún no identificadas. Estos compuestos naturales del grano llegarían al intestino e influirían en el ecosistema microbiano de manera significativa.

La cafeína no sería la única responsable

El hallazgo de que la asociación también se presenta con café descafeinado resulta especialmente relevante, pues sugiere que la cafeína no sería el único componente responsable de los efectos saludables atribuidos a esta bebida. Investigaciones anteriores ya habían vinculado el consumo habitual de café con una menor mortalidad por enfermedades cardiovasculares, un menor riesgo de diabetes tipo 2, problemas hepáticos y ciertos tipos de cáncer. Igualmente, estudios previos habían señalado que el café descafeinado podía favorecer la salud del corazón. Este nuevo trabajo aporta una explicación mecanicista plausible, al mostrar cómo el café podría modular la composición de la microbiota intestinal y, a través de ella, influir en la producción de moléculas con efectos sistémicos.

No obstante, los propios autores del estudio advierten que se trata de una asociación y no de una relación causal comprobada. Es decir, el consumo de café se relaciona con la presencia de la bacteria y con ciertos marcadores en sangre, pero no se ha demostrado que sea directamente la causa de esos beneficios. Para las personas sensibles a la cafeína que sufren insomnio, ansiedad, palpitaciones o que tienen alguna contraindicación médica, la versión descafeinada podría ser una alternativa que conserve varios de los compuestos de interés sin los efectos estimulantes. Aún así, los especialistas recuerdan que la prevención de enfermedades cardiovasculares y oncológicas sigue dependiendo de factores como no fumar, mantener una actividad física regular, llevar una dieta equilibrada, dormir bien y acudir a controles médicos periódicos. El café, por más que sea una bebida apreciada en todo el mundo, no sustituye estas medidas ni se convierte en una fórmula mágica para la salud.

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