Teófilo Gutiérrez usó su primer sueldo para comprar pollo asado a su madre

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En una revelación cargada de emotividad, Teófilo Gutiérrez, capitán del Junior de Barranquilla, confesó que con su primer salario como futbolista profesional cumplió el sueño que compartió durante toda su infancia con su madre, Cristina Roncancio Polo: comprar un pollo asado para comérselo juntos. La anécdota, relatada en una entrevista con AS Colombia, transporta al delantero a sus orígenes más humildes, cuando la pobreza convertía un simple alimento en un anhelo casi inalcanzable.

Gutiérrez recordó que durante su niñez, tanto él como su madre solo podían ver el pollo asado a través de la pantalla del televisor, sin tener la posibilidad de adquirirlo. “Solo lo veíamos por televisión con mi mamá. Decía: ‘Algún día me voy a comer un pollo entero con mi mamá’”, relató el jugador. Ese anhelo se materializó al recibir su primer salario, alrededor de 2006, cuando inició su carrera en el Barranquilla FC, equipo de la segunda división colombiana. En medio de la emoción del momento, el futbolista salió corriendo a comprar el pollo sin siquiera tomar un bus, pidió uno entero caliente y lo llevó a casa junto con una gaseosa.

El momento del sueño cumplido

La escena, según narró Teófilo, quedó grabada en su memoria para siempre. Al llegar a su vivienda, y con el pollo aún humeante en las manos, pronunció la frase que resumía años de esperanza: “Mamá, vamos a comer pollo. Ese que vimos ahí en la televisión”. Ese instante simbolizó no solo el fruto de su esfuerzo, sino la recompensa a la fe y la paciencia que su madre le inculcó en medio de tiempos difíciles. Antes de consolidarse como profesional, la familia de Gutiérrez enfrentó duras privaciones: vivieron en viviendas alquiladas, su madre fue desalojada en varias oportunidades y en una ocasión les quitaron el techo de la casa de su padre. En ese período, el joven futbolista dependió de préstamos de amigos para conseguir los guayos, la ropa y hasta el pasaje para asistir a los entrenamientos.

«Solo lo veíamos por televisión con mi mamá. Decía: ‘Algún día me voy a comer un pollo entero con mi mamá’»

Teófilo Gutiérrez, Capitán del Junior de Barranquilla

En ese mismo relato, el atacante comparó el cariño que recibe en su ciudad natal, La Chinita, con el que sentiría en Nueva York, aludiendo al afecto desbordado de su gente cuando regresa. También tuvo palabras de agradecimiento para un amigo apodado “Ángel Negro”, quien recogía tanques y le prestó una moneda de diez pesos para que pudiera asistir a un entrenamiento decisivo en su carrera. Gutiérrez aprovechó para destacar la enseñanza de su madre, a quien atribuye la paciencia, la humildad y la fe; de su padre, el carácter; y de sus abuelas, el respeto y la defensa personal.

El capitán del Junior también se refirió a la competencia que vivió en la selección Colombia con delanteros de la talla de Adrián Ramos y Radamel Falcao. Aseguró que entre ellos existía respeto y admiración mutua, así como un deseo compartido de ser elegidos para representar al país. “Cada quien quiere representar a su país”, sostuvo. La historia del pollo asado, que hoy conmueve a los aficionados, no es más que el reflejo de un camino forjado en la necesidad y la perseverancia, donde cada logro adquiere un sabor especial cuando se comparte con las raíces.

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