En un pronunciamiento que reavivó el dolor de uno de los casos más emblemáticos de la justicia colombiana, Luis Colmenares, padre del universitario Luis Andrés Colmenares, celebró este miércoles 21 de octubre la condena a 37 años y 6 meses de prisión dictada contra Ricardo Rafael González Castro y Juan Carlos Suárez Ortiz, responsables del homicidio agravado de Jaime Esteban Moreno Jaramillo, estudiante de la Universidad de los Andes. El padre del joven fallecido en 2010 contrastó la celeridad de este fallo, emitido antes de que se cumpliera un año de los hechos, con la impunidad que, según denuncia, rodea el caso de su propio hijo.
Los hechos que motivaron la condena ocurrieron en la madrugada de Halloween de octubre de 2025, en la localidad de Chapinero, en Bogotá, donde la víctima, de 21 años, fue atacada con una golpiza de puños y patadas cuando ya se encontraba en el suelo, en una clara condición de indefensión. El Juzgado 8011 Penal del Circuito de Bogotá determinó que la agresión fue desproporcionada y dictó una pena de 450 meses de prisión para cada uno de los procesados, quienes permanecerán privados de la libertad mientras el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) define el centro penitenciario de reclusión. La familia de la víctima, representada por el abogado Camilo Rincón, había solicitado una pena superior a los 45 años.
Una celebración con sabor a reclamo
Con la voz entrecortada por la emoción y el recuerdo, Luis Colmenares expresó su alegría por el fallo, pero no ocultó su amargura al comparar el devenir judicial de ambos casos. «Ayer terminé el día dando gracias a Dios: el crimen de Jaime Esteban Moreno Jaramillo no quedará impune», declaró, para luego reconocer la labor de las autoridades en este proceso: «Hay que reconocer la eficiencia de la Fiscalía en la investigación y la firmeza del juez, que decidió sin darle vueltas a lo evidente. Así debería ser siempre, pero no fue así con mi hijo Luis Andrés».
«Su crimen corrió la suerte contraria, y pesaron más los intereses de la impunidad que los de la justicia: una Fiscalía que no investigó como debía y unos jueces que decidieron desde la subjetividad»
Luis Colmenares, padre de Luis Andrés Colmenares
El pronunciamiento de Colmenares, quien se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la impunidad en el país, revive el debate sobre el desenlace del caso de su hijo, cuyo cuerpo fue hallado sin vida en el caño El Virrey la madrugada del 31 de octubre de 2010, tras una fiesta de Halloween. El expediente determinó que el joven falleció por asfixia tras aspirar agua del caño, y el caso se convirtió en uno de los procesos judiciales más seguidos en Colombia, con Laura Moreno y Jessy Quintero en el centro del proceso penal durante años.
Mientras tanto, el apoderado de la familia Moreno, Camilo Rincón, calificó la decisión judicial como un «bálsamo» tras la muerte del joven, aliviando en parte el dolor de una familia que vio truncada la vida de su ser querido. Al cierre de su intervención, Luis Colmenares, con la serenidad que da el tiempo, dejó una última reflexión que resuena con fuerza: «Me alegra que la familia de Jaime Esteban haya encontrado justicia. Y con el mismo dolor de siempre, sigo preguntándome por qué a Luis Andrés se le negó».









